Sueños Robados
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La noticia se conoció el 21 de febrero y generó una ola de reacciones en América Latina y Estados Unidos. Entre los mensajes más conmovedores destacó el de su hijo, Alejandro, quien expresó públicamente su dolor y orgullo por la huella que deja su padre.
A través de su cuenta de Instagram, Alejandro compartió un breve pero profundo mensaje dedicado al artista: “Papá, quiero llamarte y decirte cuánto amor está derramando el mundo por ti. Espero que estés viendo esto”. Sus palabras reflejan la magnitud del impacto cultural y emocional que deja el intérprete de “Idilio”.
Hasta el momento, la familia no ha confirmado las causas oficiales del fallecimiento. Algunos medios internacionales señalaron que el músico habría sido trasladado de urgencia a un hospital en Nueva York por un aparente problema respiratorio. Sin embargo, sus allegados han pedido respeto y privacidad en este momento de duelo.
Willie Colón, cuyo nombre completo era William Anthony Colón Román, nació el 28 de abril de 1950 en Nueva York, en el seno de una familia puertorriqueña. Creció en el Bronx, barrio que influyó profundamente en su identidad artística y que más tarde le daría uno de sus apodos más recordados.
Hijo de William Colón, obrero, y de Aracelly Román, dedicada al hogar, el músico desarrolló desde niño un fuerte vínculo con sus raíces. En varias entrevistas recordó con especial cariño a su abuela Antonia Román, “Toña”, quien fue fundamental en su formación personal y cultural.
En una conversación con María Antonieta Collins en el programa Casos y cosas de Collins, el artista confesó: “Yo fui criado por mi abuelita, ella llegó en una de las primeras olas de los puertorriqueños, llegó en el 1923”. También recordó que ella no hablaba inglés y que él le leía el periódico, lo que fortaleció su dominio del español y su conexión con la cultura latina. “Aprendí básicamente a hablar español por ella y conocer mis raíces por ella”.
A los 11 años recibió de su abuela su primer instrumento musical: una trompeta. Aquella decisión marcaría el inicio de una carrera que transformaría la salsa para siempre. “Ella siempre me decía ‘no tengas vergüenza de ser lo que tú eres, siempre orgulloso de ser puertorriqueño’, y yo creo que fue eso lo que en verdad sembró esa semilla en mí”, relató.
Aunque más adelante fue llamado ‘El varón de la salsa’, el sobrenombre que definió su imagen pública fue ‘El Malo del Bronx’. En 2011 explicó el origen de ese mote en una entrevista con el portal EnLatino.com: “Me crie como el único varón en la familia y desde chiquito tuve que defender a mi abuelita, a mi mamá, a mi hermana. En la casa no tenía respaldo, porque mi papá no estaba. Entonces cuando me hacían algo, de alguna manera me desquitaba, siempre las cobraba, y así me gané el apodo de ‘El malo’”.
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El apodo trascendió lo personal y se convirtió en una poderosa estrategia artística. En 1967 lanzó el álbum El Malo, producción que consolidó su identidad rebelde dentro del sello Fania Records. La campaña lo presentó como un joven irreverente, con un trombón potente y letras que retrataban la vida real del barrio.
A lo largo de su trayectoria, Colón recibió múltiples honores y grados académicos honorarios en universidades estadounidenses. En el año 2000 ingresó al International Latin Music Hall of Fame y en 2019 fue incorporado al Latin Songwriters Hall of Fame, reafirmando su influencia en la música latina.
Aunque fue nominado en varias ocasiones al Grammy, nunca obtuvo uno competitivo, un detalle que no opacó su impacto histórico en la salsa.
La partida de Willie Colón marca el fin de una era, pero su legado permanece intacto. Su sonido, su identidad boricua y su espíritu combativo continúan inspirando a nuevas generaciones. Y mientras el mundo salsero lo despide, las palabras de su hijo resumen el sentimiento colectivo: el amor por su música sigue derramándose sin fronteras.