Finaliza erupción de volcán de Fuego en Guatemala que forzó a una evacuación masiva

Algunos moradores del área aledaña ven casi con normalidad estos fenómenos, aunque otros no ocultan su temor luego de la tragedia del 3 de junio de 2018.

Erupción del volcán de Fuego en Guatemala / AFP
AFP
05 de agosto 2026 - 16:26

La erupción del volcán de Fuego en Guatemala, que provocó la evacuación de más de 1.700 personas de comunidades asentadas al pie del coloso, finalizó este miércoles, informaron expertos y autoridades.

El volcán más activo de Centroamérica -a 35 km de la capital guatemalteca- empezó el lunes temprano un proceso eruptivo que se intensificó en la noche con expulsión de lava y grandes columnas de gases y ceniza.

"Tras acumular 50 horas desde su inicio (...), la erupción ha finalizado", señaló el Instituto Nacional de Vulcanología en su más reciente informe.

Sin embargo, la entidad estatal advirtió que aún persisten "amenazas" como avalanchas de material volcánico que descienden por las laderas de la montaña y la dispersión de ceniza, por lo que pidió tomar precauciones para el tráfico aéreo.

Por su parte, la jefa de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, Claudinne Ogaldes, dijo en conferencia de prensa que, ante la "visible disminución" de la actividad, ya era "seguro" el regreso de los pobladores a sus comunidades.

Varias familias que permanecían en albergues habían retornado a sus viviendas de manera "voluntaria" antes de los anuncios oficiales, según protección civil.

Desde la ciudad sureña de Escuintla, adonde fueron traslados residentes de aldeas asentadas en las faldas del macizo, un periodista de AFP observó leves expulsiones de gases y ceniza.

Las autoridades, que declararon el martes la alerta máxima en tres departamentos cercanos, no han reportado víctimas ni daños en estructuras hasta el momento.

El volcán de Fuego, de 3.763 metros de altura, es uno de los tres activos del país, junto al Pacaya (sur) y el Santiaguito (oeste).

"Convivimos con el volcán"

Algunos moradores del área aledaña ven casi con normalidad estos fenómenos, aunque otros no ocultan su temor luego de la tragedia del 3 de junio de 2018, cuando una avalancha provocada por una erupción arrasó una comunidad con saldo de 215 muertos y una cifra similar de desaparecidos.

"Para nosotros ya es costumbre que el volcán se activa y se desactiva", dijo este miércoles a la AFP Bernabé Marroquín, mientras trabajaba en sus cultivos en las faldas del lado este del coloso, en el municipio de San Juan Alotenango.

"Convivimos con el volcán, sabemos cuándo se pone bravo y cuándo está tranquilón", señaló este campesino, de 61 años, agradecido porque su casa no ha sido afectada por las erupciones.

En contraste Isabel Pérez, de 69 años, vecina del caserío El Porvenir que estaba refugiada en Alotenango, reconoce su temor por vivir al pie del furioso volcán y pide a las autoridades que faciliten un lugar seguro para reasentarse con su familia.

"¿Cuándo ya va a estar uno libre del volcán? (...), da miedo", lamentó.

En el centro de Alotenango, el salón que fue habilitado como albergue quedó este miércoles vacío. Las más de 360 personas que llegaron desde dos aldeas vecinas regresaron por "decisión propia", contó un funcionario municipal.

Las más recientes fases eruptivas del volcán de Fuego ocurrieron en febrero pasado y en junio de 2025, lo que obligó a la evacuación de unas 800 personas.

En 1932 otra erupción lanzó cenizas que llegaron a El Salvador (a 125 km de distancia) y Honduras (a 175 km).

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