El presidente chino Xi en Washington para una esperada cumbre con Trump

Cuando Trump visitó Pekín en mayo, fue recibido por el vicepresidente chino.

El presidente estadounidense Donald Trump saluda al presidente chino Xi Jinping a su llegada a la base conjunta Andrews en Maryland el 23 de septiembre de 2026. / AFP
AFP
23 de septiembre 2026 - 19:48

El presidente chino Xi Jinping llegó este miércoles a Washington para una visita de Estado de tres días, con amplias discusiones sobre inteligencia artificial, Irán y comercio en la agenda, además de ceremonias de alto nivel.

El propio presidente Donald Trump y su esposa, Melania, recibieron a Xi y a la primera dama china al pie del avión en la base Andrews, en las afueras de la capital, un gesto excepcional.

Cuando Trump visitó Pekín en mayo, fue recibido por el vicepresidente chino.

“Creo que fue un gran primer contacto, creo que lo apreciaron”, comentó Trump a periodistas en la Casa Blanca tras la ceremonia de recepción.

Hace más de diez años que un líder chino no protagoniza una visita de Estado en Washington, y Trump agasajará a Xi con un espectáculo aéreo militar y el tradicional saludo con 21 cañonazos.

El banquete en la Casa Blanca, previsto para la noche del jueves, promete reunir a la élite empresarial y política de Estados Unidos.

La visita de Xi concluirá el viernes por la mañana, con un té para ambas parejas presidenciales y una visita a los Archivos Nacionales, donde se encuentra la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

Espinosos asuntos

Cuando los dos líderes se sienten para sus esperadas conversaciones, se enfrentarán a una serie de espinosos asuntos, encabezados por los temores sobre el vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial.

Xi visita Estados Unidos del 23 al 25 de septiembre
Xi visita Estados Unidos del 23 al 25 de septiembre / AFP

Pero, dado que China y Estados Unidos compiten por la supremacía en IA, hay pocas expectativas de que se alcance algún acuerdo para regular esta tecnología de rápido avance.

En las conversaciones preliminares del domingo entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y su homólogo chino, He Lifeng, se abordó la creación de un canal de comunicación para atender las preocupaciones relacionadas con la IA.

Bessent anunció que la tregua comercial entre ambas potencias, que Trump decretó para permitir que el diálogo avance, se prolongará hasta enero.

Jonathan Czin, del Instituto Brookings, declaró a la AFP que las expectativas de resultados concretos de la reunión eran bajas, ya que la distancia entre las posiciones negociadoras es demasiado grande.

Los analistas señalaron que China ya ha comenzado a mirar más allá de Trump, cuyo segundo mandato termina a principios de 2029, y que, en muchos sentidos, está ganando tiempo y utilizando la tregua para consolidar su posición.

“Dictador opresivo”

La fastuosa bienvenida de Trump a Xi ha despertado críticas de los sectores más duros frente a China dentro de su propio partido, especialmente en medio de informes de que Pekín suministró a Irán información de inteligencia para ataques contra tropas estadounidenses.

“Nuestro comandante en jefe debe tener presente que su invitado es un dictador brutal, no elegido y opresivo”, declaró el senador republicano Roger Wicker, presidente del poderoso Comité de Servicios Armados del Senado.

“Los líderes de las dos principales potencias armamentísticas deben hablar”, replicó el secretario de Estado, Marco Rubio, ante periodistas.

El subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Taylor Rogers, afirmó a la cadena estadounidense Spectrum News: “El presidente está haciendo lo que es mejor para nuestros intereses nacionales en este caso”.

Para Trump, la visita de Xi es también una oportunidad para centrarse en el escenario internacional en lugar de los problemas internos, donde el efecto de la guerra con Irán sobre los precios del combustible ha hecho que su índice de aprobación caiga a mínimos históricos antes de las elecciones legislativas de noviembre.

Los presidentes estadounidenses rara vez se desplazan al aeropuerto para recibir a líderes extranjeros, aunque Trump dio la bienvenida en la pista al presidente ruso Vladimir Putin en Alaska el año pasado.

Se cree que las últimas recepciones de este tipo en Andrews —aparte de las visitas papales— fueron la de John F. Kennedy al primer ministro británico Harold Macmillan en 1962 y la de Dwight D. Eisenhower al líder soviético Nikita Jrushchov en 1959.

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