Los talibanes decretan un alto el fuego de tres días en Afganistán tras una ola de violencia

Una familia se moviliza por una calle en Afganistán / AFP
Afp
10 2021 - 08:58

Los talibanes anunciaron el lunes un alto el fuego de tres días por la fiesta del Aíd al Fitr, que marca el fin del ramadán, tras un recrudecimiento de la violencia en los últimos días.

El país vive una ola de violencia desde el 1 de mayo, fecha en la que se suponía que Estados Unidos habría retirado sus 2.500 soldados todavía en el país.

Tras el anuncio de los talibanes, el presidente afgano Ashraf Ghani ordenó a las fuerzas armadas gubernamentales "observar el alto el fuego" y pidió una tregua permanente, indicó el palacio presidencial.

Horas antes del anuncio, al menos 11 personas murieron el lunes por la explosión de una bomba al paso de un autobús en la provincia de Zabul (sur), indicó el ministerio del Interior.

El sábado se había producido el atentado más mortífero del año a las puertas de una escuela de niñas en Kabul. Al menos 50 personas murieron, la mayoría estudiantes, y unas 100 resultaron heridas en una serie de explosiones.

Este lunes los talibanes ordenaron a los combatientes "que cesen todos los ataques contra el enemigo en todo el país del primer al tercer día del Aíd", una celebración cuya fecha depende de la posición de la Luna, según un comunicado de los insurgentes.

El Aíd al Fitr es la fiesta musulmana que marca esta semana el final del Ramadán. El año pasado, los talibanes también declararon un alto el fuego por las fiestas musulmanas.

"Alto el fuego duradero"

Normalmente el gobierno responde declarando a su vez un alto el fuego pero el negociador jefe Abdulá Abdulá dijo el lunes que el país necesita un alto el fuego permanente.

"Creemos que la mejor manera de salir de la crisis es acelerar las conversaciones de paz, declarar un alto el fuego duradero y poner fin a los combates para siempre", subrayó en un comunicado.

Las explosiones del sábado delante de un centro escolar en un barrio de mayoría chiita hazara, a menudo objetivo de los extremistas sunitas, en el oeste de Kabul, se produjeron cuando los habitantes hacían las compras para el Aíd al Fitr.

El domingo los cuerpos de decenas de niñas fueron enterrados en el cementerio de una colina de Kabul.

"Corrí al lugar de los hechos [tras las explosiones] y me encontré con cadáveres, huesos rotos y manos y cabezas cortadas", dijo Mohammad Taqi, residente de Dasht-e-Barchi, cuyas dos hijas, que estudian en la escuela, sobrevivieron al ataque.

Rashed Hashimi, un residente en Kabul, cree que los talibanes deberían dejar de luchar cuando las fuerzas estadounidenses abandonen el país.

"Los talibanes decían que luchaban contra los extranjeros, pero ahora los extranjeros se están yendo", dijo. "Entonces, ¿por qué luchan contra los afganos?".

Para el analista político Fawad Kochi, el alto el fuego sirve a los dirigentes talibanes para dar un respiro a sus fuerzas en los combates, que se intensificaron desde que comenzó la retirada de las tropas estadounidenses el 1 de mayo.

"El gobierno intentará por todos los medios prolongar el alto el fuego, pero los talibanes volverán al campo de batalla justo después del Aíd", afirma.

El gobierno afgano acusa a los talibanes de estar detrás del ataque del sábado ellos niegan cualquier responsabilidad.

Además afirman no haber cometido ningún ataque en Kabul desde febrero de 2020, cuando firmaron un acuerdo con Estados Unidos allanando el camino para las conversaciones de paz y la retirada de las últimas tropas estadounidenses.

Sin embargo, siguen luchando a diario contra las fuerzas gubernamentales en el interior del país.

Estados Unidos debía haber retirado todas sus tropas restantes antes del 1 de mayo, en virtud del acuerdo de febrero de 2020 firmado en Catar con los talibanes por la administración del entonces presidente Donald Trump.

Pero Washington aplazó el retiro al 11 de septiembre, fecha del vigésimo aniversario de los atentados de Al Qaida contra Nueva York y Washington en 2001, lo que provocó la ira de los talibanes.

Su líder, Hibatulá Akhundzada, advirtió el domingo que un aplazamiento en la salida de las tropas sería una "violación" del acuerdo.

"Si Estados Unidos vuelve a incumplir su compromiso, el mundo debe ser testigo y responsabilizar [a Washington] de las consecuencias", afirmó.

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