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Panamá/El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, se refirió a la llegada al país de Alí Jalil, imputado como autor del atentado terrorista conocido como el caso Alas Chiricanas, en un vuelo procedente de Caracas que aterrizó a las 2:45 p.m.
El diplomático indicó que la captura y extradición del sospechoso fue posible gracias a la cooperación entre gobiernos de Panamá, Venezuela y Estados Unidos, destacando el trabajo conjunto para llevar el caso ante la justicia.
Durante una conferencia de prensa, realizada con la presencia de familiares de las víctimas, expresó que “el día de hoy representa un paso a la justicia (…) Esta extradición envía un mensaje claro de parte del Gobierno del presidente Trump a todos los terroristas y criminales transnacionales de todas partes, si cometen crímenes en contra de Estados Unidos, nuestras gente y amigos nunca dejaremos de perseguirlos hasta que los llevemos a la justicia”.
Cabrera calificó el atentado como un “crimen terrible” y señaló que el FBI ha trabajado durante más de 30 años junto a Panamá para esclarecer lo ocurrido. Además, agradeció a los cuerpos policiales de Estados Unidos, Panamá y Venezuela por su colaboración en el caso.“Nos enorgullece que Estados Unidos haya contribuido a traer ante la justicia a este sospechoso de un crimen tan terrible, que acabó con la vida de más de 20 personas”.
Cabrera no descarta que el imputado, una vez cumpla con la justicia panameña, enfrente en un futuro las leyes de su país. El embajador recordó que entre las víctimas habían tres estadounidenses.
Alí Jalil llegó al Aeropuerto Internacional de Tocumen extraditado desde Venezuela bajo un fuerte dispositivo de seguridad, custodiado inicialmente por agentes venezolanos y posteriormente entregado a la Policía Nacional. Tras su arribo, fue conducido a la sede de la Dirección de Investigación Judicial, donde permanecerá bajo custodia.
Alí Jalil está imputado por el atentado ocurrido el 19 de julio de 1994, cuando una aeronave explotó en el aire, poco después de despegar desde el aeropuerto Enrique Jiménez, en France Field, provincia de Colón. El hecho dejó 21 personas fallecidas y marcó la historia como uno de los episodios más graves, siendo el único caso de atentado terrorista registrado en el país.
Después de 31 años, Panamá retoma las diligencias relacionadas con este caso, considerado uno de los atentados más impactantes en el país, con la llegada del principal sospechoso para enfrentar la justicia.