Un Bandido Honrado
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A la espera del inicio del juicio por el caso Odebrecht, programado para este lunes 12 de enero a las 9:00 a.m., la exprocuradora general de la nación, Ana Matilde Gómez, desglosó la importancia de que se lleve a cabo, poniendo sobre la mesa que el país todavía no termina de asimilar "la magnitud real del esquema de corrupción más complejo en la historia panameña".
Después de diez años desde que se presentó la primera denuncia vinculada al caso Odebrecht en Panamá, para Gómez, la audiencia no es un simple trámite judicial, es la oportunidad de que la ciudadanía conozca la trama completa, no solo los nombres.
“Aquí vamos a entender cómo nos roban”, afirmó. Según explicó, el expediente permite reconstruir cómo Odebrecht, una de las constructoras más grandes del mundo, operó durante años mediante un sistema paralelo de pagos ilícitos a través de "operaciones estructuradas".
Una caja negra diseñada para ocultar coimas, contratos ficticios y transferencias trianguladas a través de bancos en Estados Unidos, Suiza y Andorra", puntualizó.
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Lejos de ser un invento local, Gómez subrayó que todo lo que hoy se investiga en Panamá proviene de cuatro fuentes internacionales: el Principado de Andorra, Suiza, Brasil y el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Los lugares donde Marcelo Odebrecht confesó, detalló montos y reveló identidades. En ese engranaje, cada funcionario o beneficiario final tenía un seudónimo (periquita 1, periquita 2, cachaza, etc.), "algo que no se inventó en Panamá", y cada pago respondía a un diseño meticuloso que involucraba banqueros, abogados, contadores, fiduciarias y testaferros.
El caso, explicó Gómez, también evidencia por qué la investigación ha sido tan larga. Se trata de uno de los últimos grandes procesos que aún se tramitan bajo el viejo sistema inquisitivo, un modelo que permitió dilaciones, recursos abusivos y estrategias defensivas que mantuvieron al país en vilo durante una década.
Sobre la iniciativa legislativa que buscaría archivar estos casos de alto perfil, Gómez calificó de “despropósito” cualquier intento legislativo bajo el argumento de la llamada “zozobra judicial”. Para ella, esa zozobra no la provoca quien espera justicia, sino quien se escuda en certificados médicos, ausencias calculadas y maniobras para evadirla.
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Más allá de las responsabilidades penales, Gómez insistió en que el caso Odebrecht debe servir como una lección estructural y recordó que cada dólar robado salió del bolsillo de todos los contribuyentes. “Todos pagamos impuestos, porque hasta el que no tiene trabajo, cuando va a consumir, paga el 7% en impuestos”, subrayó, al explicar cómo la corrupción impacta en la calidad de las obras, encarece los proyectos y normaliza la mediocridad en la infraestructura pública.
En su advertencia dijo que "si el país no conoce a fondo cómo operó esta trama y quiénes participaron, seguirá votando por los mismos y viendo a los mismos regresar al poder, ya sea como ministros, financistas de campañas o asesores del presidente". Para ella, ignorar esa realidad es abrirle la puerta a que el esquema se repita con otros nombres y otras empresas.
Esta sería la séptima ocasión que se convoca a una audiencia para atender este caso.
En la comunidad internacional somos el último país que no ha podido agarrar a delincuentes de cuello blanco. Porque no solo el delincuente es el hediendo y despelucado, también el ensacado", concluyó la exprocuradora.