Trump y el impacto regional de su ofensiva en América Latina
Las acciones anunciadas se inscriben en lo que Trump ha descrito como una actualización de la Doctrina Monroe, política formulada en 1823 que declaraba a América Latina fuera del alcance de otras potencias. El presidente ha denominado este enfoque como la “Doctrina Donroe”, un juego de palabras con la inicial de su apellido.
Hace poco más de un año, Donald Trump planteaba escenarios que sacudieron la diplomacia regional e internacional: la posibilidad de que Canadá formara parte de Estados Unidos, el interés en adquirir Groenlandia y el cuestionamiento directo al control del Canal de Panamá. Hoy, esos antecedentes adquieren mayor peso tras la ofensiva directa contra Venezuela, que marca un giro de alto riesgo en la política exterior estadounidense.
El 21 de diciembre de 2024, en el marco de los 25 años de la reversión del Canal de Panamá a manos panameñas, el entonces presidente electo, cuestionó públicamente las tarifas del Canal y amenazó con reclamar su control, al alegar preocupaciones estratégicas para Estados Unidos.
La polémica se centró en la supuesta presencia de China en la operación del Canal, particularmente en puertos del Caribe y Pacífico panameño, un señalamiento que generó inquietud regional y respuestas diplomáticas, no solo de Panamá, sino de varios países.
Pero ese tema quedó prácticamente zanjado tras las negociaciones para la venta de las concesiones de los puertos con el consorcio liderado por la multinacional estadounidense BlackRock a mediados de 2025. Este proceso redujo las tensiones en torno a la influencia china en la vía interoceánica.
'Decisiones adecuadas'
Ese precedente regional sirve de antesala a lo ocurrido el sábado 3 de enero, cuando Trump afirmó que Estados Unidos planea “gobernar” Venezuela durante un periodo indeterminado, dirigir su gobierno y explotar sus vastas reservas de petróleo.
La declaración se produjo unas 8 horas después de que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueran capturados por fuerzas estadounidenses, abriendo un escenario sin precedentes para un país de cerca de 30 millones de habitantes y de otros 7.7 millones que viven fuera del territorio venezolano.
Desde Mar-a-Lago, el presidente sostuvo que Delcy Rodríguez permanecería al frente del país mientras “haga lo que nosotros queremos”, sugiriendo un esquema de control indirecto. También Rubio dijo este domingo 4 de enero que, Estados Unidos trabajará con la actual cúpula venezolana si toma las "decisiones adecuadas".
Sin embargo, Rodríguez rechazó esa versión. En un mensaje a la nación, denunció una invasión bajo falsos pretextos y afirmó que Maduro continúa siendo el jefe de Estado. “Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, declaró.
Trump y sus principales asesores evitaron describir la operación como una ocupación formal. En su lugar, esbozaron un modelo cercano a una tutela política, en el que Estados Unidos marcaría el rumbo del país durante una etapa de transición, bajo la advertencia de una nueva intervención militar si no se cumplen sus directrices. Trump también afirmó que la premio Nobel y líder opositora, María Corina Machado, no cuenta "con el apoyo ni el respeto" necesarios para gobernar su país.
Pese a las contradicciones públicas desde Caracas, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Washington evaluará los próximos pasos en función de los hechos. “Vamos a tomar decisiones en función de sus acciones y sus hechos en los próximos días y semanas”, señaló en entrevista con The New York Times. Añadió que existen “oportunidades únicas e históricas” para Venezuela.
Pero Trump dejó claro que la opción militar sigue abierta. Afirmó que, aunque actualmente no hay tropas estadounidenses desplegadas en territorio venezolano, podría producirse una “segunda oleada” si se encuentra resistencia. “No nos asusta poner tropas sobre el terreno”, aseguró.
Consultado sobre quién asumiría el control del proceso, respondió que serían “las personas que están detrás de mí”, en referencia al propio Rubio, al secretario de Defensa Pete Hegseth y al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine.
Uno de los ejes centrales de la ofensiva es el petróleo. Trump reiteró que Venezuela habría confiscado activos estadounidenses durante gobiernos anteriores. “Venezuela confiscó y vendió unilateralmente petróleo estadounidense, activos estadounidenses y plataformas estadounidenses”, afirmó. “El régimen socialista nos lo robó… y nos lo robaron por la fuerza”. Añadió que Estados Unidos recuperará esos recursos y que los estadounidenses serán indemnizados antes de que, según dijo, los venezolanos vuelvan a ser “ricos”.
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'Doctrina Donroe'
La presión no se limita a Caracas. El mandatario advirtió también al presidente de Colombia, Gustavo Petro, país al que ha señalado por su rol en el narcotráfico, para que “se cuide las espaldas”.
Las acciones anunciadas se inscriben en lo que Trump ha descrito como una actualización de la Doctrina Monroe, política formulada en 1823 que declaraba a América Latina fuera del alcance de otras potencias. El presidente ha denominado este enfoque como la “Doctrina Donroe”, un juego de palabras con la inicial de su apellido.
En declaraciones, Trump sostuvo que la Doctrina Monroe “es algo importante, pero la hemos superado por mucho”, y aseguró que “el dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental nunca será cuestionado de nuevo”. Semanas antes de la operación en Venezuela, la Casa Blanca incorporó esta visión en la estrategia nacional de seguridad, bajo la llamada “Proposición Trump”, que contempla la intervención en América Latina para incautar activos estratégicos, combatir el crimen organizado o frenar la migración bajo su política "América First".
Venezuela, que posee la mayor reserva probada de petróleo del mundo y mantiene a China como su principal aliado comercial, ha sido presentada por Trump como un caso emblemático. El mandatario ha justificado la intervención alegando tráfico de drogas y acusando a Maduro de liderar un supuesto Cártel de los Soles.
Analistas advierten que el mensaje trasciende el caso venezolano. Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar del centro Defense Priorities, señaló que este tipo de acciones “plantea la pregunta de que si Estados Unidos puede declarar como ilegítimo a un líder, removerlo y después gobernar el país, ¿por qué no podrían otros países hacer lo mismo?”.
El contexto global refuerza ese debate. Rusia invadió Ucrania en 2022 tras cuestionar su legitimidad histórica, mientras que China no ha descartado el uso de la fuerza para tomar Taiwán y ha intensificado sus reclamos en el Mar de China Meridional. La operación en Venezuela ocurrió, además, días después de ejercicios militares chinos que simularon un bloqueo a la isla.
Aunque durante décadas Estados Unidos se mostró firme frente a Moscú y Pekín, críticos señalan que la nueva estrategia de seguridad nacional prioriza el ámbito interno y dice poco sobre esas potencias. Sin embargo, para América Latina el mensaje sería distinto. Alexander Gray, exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional durante el primer gobierno de Trump, afirmó que la ofensiva contra Venezuela marca una línea más dura para la región. “Es muy claro que ya no habrá un nivel de tolerancia para la influencia china, rusa e iraní, incluso de bajo perfil, que hemos visto en las últimas décadas”, sostuvo.
Interrogantes
Aunque Estados Unidos sostiene que existe un fundamento legal para la acción inmediata ordenada contra Venezuela, la operación abre interrogantes jurídicas y políticas de gran alcance. Trump y sus colaboradores han señalado como sustento la rendición extraterritorial de Nicolás Maduro.
Esta acción militar ha generado múltiples reacciones de líderes de todo el mundo, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el lunes por la mañana para discutir la operación. La Organización de Estados Americanos (OEA) anunció la celebración de un Consejo Permanente extraordinario sobre Venezuela este martes.
Mientras tanto, los seguidores de la líder opositora Machado y el presidente electo Edmundo González Urrutia esperan con incertidumbre y cautela las acciones que anunciarán los políticos, quienes han solicitado una transición ordenada y democrática. Luego de las declaraciones de Estados Unidos, sobre gobernar con las autoridades de Venezuela y de que Machado no tenía el apoyo ni respeto, la incertidumbre sobre el futuro del país suramericano sigue creciendo, mientras que países como México, Chile, Brasil y Colombia, rechazan cualquier "intento de control" norteamericano.
*Con información de AFP y The New York Times*
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