Familia en Azuero construye 53 camas para ayudar a damnificados por el sismo

La vivienda de la familia Villarreal Díaz se convirtió en el punto de encuentro para esta labor solidaria, donde los participantes unieron esfuerzos para fabricar las camas y facilitar su entrega a las familias que enfrentan las consecuencias del movimiento sísmico.

Una familia confecciona camas para afectados por el sismo

En medio de las afectaciones provocadas por el sismo del pasado 9 de octubre, una iniciativa solidaria de la familia Villarreal Díaz y sus amigos permitió la construcción de 53 camas para apoyar a los damnificados en la región de Azuero.

La idea surgió cuando Lidis Díaz y su esposo, David, vieron las necesidades de las personas afectadas y las lluvias que comenzaban a registrarse en la zona. Ante esta situación, decidieron utilizar parte del dinero que tenían destinado para donar y convertirlo en camas que ayudaran a las familias a proteger sus pertenencias y contar con un lugar adecuado para descansar.

Inicialmente, la pareja tenía previsto construir cinco camas. Sin embargo, cuando compartieron la iniciativa en redes sociales, comenzaron a recibir donaciones y el apoyo de personas dispuestas a colaborar con la fabricación.

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“Mi esposo sabe soldar. Yo le dije: ‘Mi amor, vamos, lo que tenemos destinado para donar, vamos a hacerlo en camitas’”, relató Lidis Díaz, al recordar cómo nació el proyecto.

Lo que comenzó como un pequeño esfuerzo familiar se convirtió en un trabajo colectivo que reunió a voluntarios de distintas edades, incluidos integrantes de la comunidad venezolana, quienes aportaron sus conocimientos y su tiempo para avanzar con la construcción.

David explicó que buscaron fabricar camas sencillas, pero funcionales, que respondieran a las necesidades más inmediatas de las personas afectadas. Con el apoyo de quienes se sumaron, lograron superar ampliamente la meta inicial y completar 53 unidades.

Ángel, uno de los colaboradores, destacó que cada día llegaban nuevas personas para ofrecer su ayuda. Algunos voluntarios, después de cumplir su jornada laboral, se trasladaban al lugar para trabajar hasta altas horas de la noche, según sus posibilidades.

La vivienda de la familia Villarreal Díaz se convirtió en el punto de encuentro para esta labor solidaria, donde los participantes unieron esfuerzos para fabricar las camas y facilitar su entrega a las familias que enfrentan las consecuencias del movimiento sísmico.

La iniciativa demuestra cómo la colaboración ciudadana puede convertirse en una respuesta concreta ante las necesidades de las comunidades afectadas, mediante acciones que buscan brindar apoyo en medio de la emergencia.

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