Repetición Jelou
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Indignación. Ese es el sentimiento que genera el aumento de los homicidios en los barrios, comunidades que, según denuncias, permanecen abandonadas, marginadas y olvidadas por el actual gobierno. Así lo expresó Eric Batista, director de una fundación antipandillas.
De acuerdo con Batista, han intentado acercarse en reiteradas ocasiones a las autoridades responsables, sin obtener respuestas satisfactorias.
“Se hacen de oídos sordos y ojos ciegos para ignorar la violencia que tenemos en los barrios de este país. Se ha olvidado la palabra prevención. Hay más represión que prevención”, expresó.
Batista hizo un llamado directo a los funcionarios para que salgan de sus oficinas y atiendan a los jóvenes en condición de vulnerabilidad, especialmente aquellos afectados por el desempleo.
Aunque reconoce que el hogar es la base de la formación, advierte que el contexto social ha cambiado y que la realidad en muchos barrios es cada vez más crítica. Incluso, relató haber atendido niños de apenas 11 años vinculados a múltiples homicidios.
El dirigente también describió la dinámica que impera en sectores de alta conflictividad, donde, según indicó, los grupos delictivos están llenando los vacíos del Estado.
Ellos son los que controlan el barrio, se dirigen al que necesita, al joven que no estudia, al que no trabaja o al que está pasando por necesidad. Cuando hay necesidad, hay violencia, hay hambre”, indicó.
Agregó que se requiere mayor organización comunitaria y presencia estatal real en las calles, más allá de retenes policiales que, afirma, no están resolviendo el problema. También insistió en la necesidad de establecer cuarteles en estos territorios, desde donde se envíe un mensaje contundente frente a la criminalidad.
Batista señaló que antiguas estructuras delictivas como Calor Calor y Bagdad han desaparecido o se han transformado, pero han surgido nuevas organizaciones como Los Quemados, Frente 57, Manzana 0, Los Elefantes y Los Filipinos.
“En Panamá hay infinidades de grupos de pandillas”, expresó.
Finalmente, subrayó que el problema de fondo sigue siendo la necesidad social:
“En las calles hay hambre”.
En las últimas semanas, la violencia ha recrudecido en distintos puntos del país. En Río Abajo se registraron cuatro homicidios en apenas dos días, seguidos de otros ataques armados con saldo fatal. Asimismo, un agente de la Policía Nacional fue asesinado durante un operativo en El Chorrillo el pasado domingo en la noche.