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Panamá/El juez de garantías Eric González ordenó este sábado 5 de septiembre la detención provisional de Jesús Vergara, señalado como el cuarto sospechoso dentro de la investigación por el homicidio del empresario y financista suizo-español Miguel González.
La decisión fue adoptada durante una audiencia desarrollada por aproximadamente cuatro horas en el Sistema Penal Acusatorio de Plaza Ágora.
El juez legalizó la aprehensión, dio por presentada la imputación de cargos y ordenó que Vergara permanezca detenido provisionalmente mientras avanzan las investigaciones.
El abogado querellante Martín Caicedo confirmó que al sospechoso se le imputaron los delitos de homicidio doloso agravado y robo en grado de tentativa.
De acuerdo con los elementos presentados durante la audiencia, Vergara presuntamente conducía el vehículo que impactó por la parte trasera el automóvil en el que viajaba Miguel González.
Con esta medida cautelar, cuatro personas permanecen vinculadas judicialmente a la investigación.
El homicidio ocurrió el 15 de abril de 2026 en Llano Bonito, corregimiento de Juan Díaz, cuando González, de 60 años, se desplazaba en un vehículo Kia Sportage gris.
Durante el ataque, el automóvil recibió una ráfaga de disparos. Los peritos de Criminalística del Ministerio Público localizaron más de 15 casquillos de arma de fuego en la vía y determinaron que el vehículo presentaba numerosos impactos.
La víctima recibió heridas de bala en la espalda, la cadera y el muslo. Posteriormente, perdió el control del automóvil y chocó contra un poste.
González era cofundador y director ejecutivo de Firmus Financial Inc., una casa de valores que operaba en Panamá.
La principal hipótesis sobre el móvil apunta a un intento de robo. Sin embargo, el Ministerio Público deberá establecer cómo se habría planificado el hecho, quiénes participaron y el grado de responsabilidad de cada investigado.
Caicedo planteó que podrían existir otras personas vinculadas con el homicidio y señaló que todavía deben aclararse aspectos relacionados con un posible “soplo” sobre los movimientos de la víctima.
La investigación deberá determinar de dónde habría surgido esa información, quién pudo proporcionarla y si fue utilizada para planificar el ataque.