Sueños Robados
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Panamá/El juicio por el caso Odebrecht avanzó este miércoles, en su día 14, con revelaciones clave sobre la forma en que el grupo brasileño habría canalizado sus operaciones financieras a través de la Banca Privada de Andorra (BPA). Durante el día 14 de audiencia, extrabajadores del banco aseguraron que Odebrecht no fue cliente directo de la entidad, sino que operó mediante sociedades vinculadas al grupo, detallaron cómo llegó la empresa a la entidad y cuál era el papel de las filiales de la banca que operaban en Panamá y Uruguay.
Los testimonios centrales estuvieron a cargo de Juan Cejudo Peña y Santiago de Roselló extrabajadores de la BPA, quienes declararon desde el consulado de Panamá en Madrid, España, después de ser certificados para dar fe en la diligencia por el Juzgado Primero Liquidador de Causas Penales a cargo de la jueza Baloisa Marquínez.
Cejudo explicó que BPA Serveis funcionaba como una filial del banco destinada a prestar servicios de apoyo, tanto a la propia entidad financiera como a sus clientes, especialmente en materia de asesoría fiscal, estructuración financiera y apoyo contractual. Detalló que era dirigido por Cristina Lozano y Jaume Pamies.
En total cuatro personas operaban dicha filial que, como recordarán, fue intervenida en 2015 por la Superintendencia de Bancos de Panamá y según la Fiscalía, el BPA habría sido parte del esquema para, presuntamente lavar el dinero de los sobornos que Odebrecht confesó haber pagado en Panamá, este banco ubicado en el Principado de Andorra, en Europa.
Según el testigo, Cejudo Peña, quien ejerció como director del área de negocio de la banca de Andorra, BPA Serveis no constituía sociedades, pero adquiría estructuras corporativas a través de despachos legales en distintos países, entre ellos Panamá, para atender las necesidades de los clientes. Estas estructuras eran utilizadas como vehículos corporativos, bajo la intermediación de gestores de cuentas, quienes mantenían la única relación directa con los clientes y eran los responsables de la apertura de cuentas bancarias.
Cejudo indicó además que directivos de Odebrecht se acercaron a la entidad financiera para plantear su interés en realizar determinadas operaciones financieras mediante estructuras societarias, lo que derivó en un entendimiento operativo. No obstante, reiteró que la empresa Odebrecht, como tal, nunca figuró como cliente del banco, sino las sociedades relacionadas con el grupo.
La fiscal Ruth Morcillo le preguntó: ¿Tiene usted conocimiento de la relación entre la Banca Privada de Andorra y la empresa Odebrecht? ¿Puede explicarlo al tribunal? "Bueno, la relación es que la empresa Odebrecht, como tal, no era cliente del banco; sin embargo, algunos de sus directivos se acercaron a la entidad para explicarnos su interés en efectuar determinadas operaciones de estructuras financieras para el grupo Odebrecht, y llegamos a un entendimiento", dijo Cejudo Peña.
Cejudo afirmó que “el gestor que los introdujo al banco fue Andrés Norberto Sanguinetti (fallecido), con quien mantenía relación desde entidades financieras anteriores.
Durante la audiencia también se explicó que BPA Serveis brindaba servicios considerados indirectos, como la adquisición de sociedades en el extranjero y la gestión de residencias pasivas en Andorra, un mecanismo que permitía beneficios fiscales bajo determinadas condiciones de permanencia en el país.
El testimonio fue complementado por Santiago de Rosselló, exauditor interno de la BPA, quien coincidió en que las operaciones vinculadas al grupo Odebrecht se canalizaban a través de sociedades, y no mediante una relación directa entre la constructora y el banco.
Sobre la sociedad Norsway, antes filial BPA Uruguay indicó que “pertenecía en un 100% a la Banca Privada de Andorra”. En cuanto a la intervención de BPA, explicó que se produjo tras la publicación de una nota de prensa del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en la que se aludía a presuntas irregularidades por blanqueo de capitales.
Agregó que dichas irregularidades estaban vinculadas a cuatro casos, entre ellos presuntos hechos relacionados con el cartel de Sinaloa, un comerciante de origen chino y un ciudadano ruso, precisando que algunos de estos procesos no prosperaron judicialmente.
Al cierre de la jornada, en el estrado se encontraba Lía de Chiari, especialista en banca privada y testigo del exministro de la Presidencia Demetrio Papadimitriu. Previamente declaró Elbert Rubio Yate, quien indicó haber trabajado durante cinco años en la empresa de la familia del exfuncionario, en labores de logística y coordinación, mientras que la defensa declinó la presentación de Luis De Gracia. En total se presentaron cuatro testigos.
La audiencia continúa mañana desde las 8:30 a.m., con la comparecencia de otros testigos de la defensa.