Lajas Blancas a la espera de mejores días

Lajas Blancas a la espera de mejores días
Redacción
22 de mayo 2014 - 17:33

Decepción y malestar es lo que reina en Lajas Blancas, una comunidad ubicada en el distrito de Cémaco, comarca Emberá - Wounaan. Allí se había planeado la construcción de una escuela de excelencia que no se ha terminado y una proyecto habitacional que no se entregó.

La comunidad de Lajas Blancas tiene más de 3 mil habitantes, y para llegar a él, se hace necesario navegar por el río Chucunaque.

Hace más de dos años, esta comunidad fue escogida por el Ministerio de Educación (Meduca) para edificar una escuela modelo o de excelencia, una noticia que los llenó de entusiasmo. La felicidad les duró poco, pues la obra que debió estar culminada en octubre del 2013, se encuentra abandonada.

Tras una serie de retrasos los trabajos fueron totalmente paralizados y el último trabajador abandonó la obra el 21 de diciembre de 2013.

El Meduca le rescindió el contrato de 5.5. millones de dólares a la empresa española Heliopol S.A.U., a quien se benefició además con dos adendas que nunca se cumplieron. Ahora toca esperar a que otro contratista retome el proyecto.

Javier Valdespino es el presidente del Congreso Local. Señaló que ellos como comunidad trataron de apoyar para que la construcción fuera terminada, y que con todo y adendas, se previó que se culminara para febrero de este año, a fin de que los estudiantes del lugar pudieran iniciar este año escolar en su nueva escuela, “pero el gobierno no ha dicho nada”.

Más de mil 500 estudiantes del área esperaban cambiar sus "escuelas rancho" multigrado por los beneficios de un centro educativo con 34 pabellones con sus aulas, laboratorios, biblioteca, canchas deportivas, gimnasio, residencias para docentes y estudiantes, cocina, comedor, sala de informática, invernaderos, huertos escolares y áreas verdes.

Hoy, los inmobiliarios que estaban destinados a esta obra se deterioran, amontonados en la casa comunal y hasta en una residencia del área.

Herenia Dequia, lugareña, señaló que para los pobladores de Lajas Blancas “es una sorpresa ver que la escuela esté sin terminar”. Detalló que en la casa comunal hay sillas, colchones, almohadas, tableros y pupitres. Agregó que en la residencia de ella “hay otra ruma más de colchones”.

El Meduca dio su versión sobre el retraso de la obra. Esteban Herrera, director nacional de Proyectos, dijo que la empresa no tenía la capacidad administrativa de llevar un proyecto en esa zona, por lo que el Ministerio se acogió a su derecho de usar la fianza de cumplimiento.

Agregó que se deberá esperar el fallo del Tribunal de Contrataciones Públicas para poder seguir con el proyecto, mientras eso no se dé, “estamos incapacitados de hacer cualquier tipo de obra en ese proyecto”.

No pagaron a la tienda del pueblo

Los trabajadores de la empresa constructora pagaron a la tienda local, administrada por la Cooperativa de Mujeres de Las Lajas, con cheques recibidos por la empresa, pero luego se comprobó que estos no tenían fondos. La pérdida fue por más de 2 mil dólares para estas humildes mujeres y ahora nadie se hace responsable.

“Yo quisiera que esta gente tuviera el corazón de pagar el dinero”, manifestó Runilda Flaco, miembro de la cooperativa. Aseguró que ella misma habló con el dueño de la empresa para que le pagara el dinero adeudado y le contestó que no tenía como pagar.

Proyecto de casas sin entregar

Además la falta de agua potable y el mal servicio de salud, se inició un proyecto de vivienda de más de 84 casas que no han sido entregadas. Esto por un desacuerdo entre el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), y la empresa italiana Ciudad Alegría, encargada de la construcción.

Javier Valdespino indicó que haciendo los cálculos pertinentes, el costo de estas casas estaría en un millón doscientos mil dólares. Desglosando, y basado en cálculos propios, el dirigente comarcal aseguró que cada vivienda puede costar de $20 mil a $25 mil cada una.

La preocupación de los habitantes de este lejano lugar aumenta con la llegada de las lluvias, por la cercanía de sus viviendas al río Chucunaque. Este proyecto representaba algún tipo de alivio, pues el tipo de construcción se presta para evitar quedar sin casa por una inundación.

Así, los habitantes de esta apartada región del Darién profundo, sortean las dificultades y renuevan las esperanzas de que días mejores lleguen cuando la escuela sea una realidad, sus viviendas sean más seguras y los servicios básicos de salud y agua potable dejen de ser promesas, para convertirse en una realidad que cambie su calidad de vida.

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