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Panamá/Menos ballenas están llegando a aguas panameñas durante la actual temporada de avistamiento, una situación que está generando mayor presión de embarcaciones alrededor de los ejemplares que se encuentran en el país, advirtió Digna Barsallo, directora de Costas y Mares del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente).
La funcionaria explicó que esta situación se está observando durante la temporada de avistamiento y reiteró la necesidad de respetar el número de embarcaciones y las distancias establecidas para acercarse a los cetáceos.
Producto de que se están llegando menos especies a nuestras aguas de ballenas, tenemos una presión mayor de las embarcaciones que están realizando este avistamiento”, manifestó Barsallo.
La temporada se desarrolla entre julio y octubre, período en el que las ballenas migran desde el sur del continente hacia las aguas más cálidas de Panamá para reproducirse y tener a sus crías.
La advertencia se produce luego de que circularan imágenes de un incidente ocurrido en el archipiélago de Las Perlas, donde una persona ingresó al agua en el área en la que se encontraba una ballena jorobada.
Barsallo explicó que la embarcación involucrada no pertenecía a un operador turístico. Hasta el momento, las autoridades consideran que podría tratarse de una embarcación privada, posiblemente alquilada o propiedad de alguno de sus ocupantes, aunque este aspecto todavía no había sido determinado.
MiAmbiente mantiene abierto desde el lunes un proceso por este hecho, luego de la elaboración de un informe inicial.
Hasta el momento, MiAmbiente no ha determinado si la embarcación era alquilada o pertenecía a alguno de sus ocupantes. Barsallo aclaró, sin embargo, que no se trataba de un operador turístico y que en la embarcación viajaba una familia.
Barzallo recordó que las normas que regulan el avistamiento de cetáceos en Panamá prohíben nadar, bucear, alimentar o intentar tocar a estos animales.
Las embarcaciones también deben mantener una distancia de 250 metros de las ballenas y 100 metros de los delfines. Su desplazamiento debe realizarse de manera paralela al cetáceo y respetando las condiciones establecidas para la actividad.
La normativa permite dos embarcaciones durante un máximo de 30 minutos alrededor de los animales. Cuando la ballena se encuentra con una cría, el tiempo se reduce a 15 minutos. Cumplido ese período, las embarcaciones deben retirarse para permitir el ingreso de las siguientes.
MiAmbiente advirtió que incumplir estas medidas puede interferir en procesos biológicos de los cetáceos, entre ellos la reproducción, el nacimiento y la alimentación de las crías.
Las restricciones también buscan proteger a las personas. Barsallo explicó que durante el período de apareamiento los machos compiten por las hembras y pueden presentar conductas que incluyen saltos y coletazos.
Por el tamaño y peso de estos animales, una embarcación que permanezca demasiado cerca podría quedar expuesta a uno de estos movimientos y poner en riesgo a sus ocupantes.
MiAmbiente reiteró el llamado a mantener las distancias y cumplir las reglas durante la temporada, especialmente ante la presión que están recibiendo los ejemplares que actualmente llegan a aguas panameñas.