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Ciudad de Panamá, Panamá/Los accidentes cerebrovasculares (ACV), tradicionalmente asociados con los adultos mayores, están registrándose con mayor frecuencia entre personas jóvenes debido al aumento de factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión arterial, el tabaquismo, el vapeo y los hábitos de vida poco saludables, advirtió el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Santo Tomás, Gabriel Frago.
El especialista explicó que un accidente cerebrovascular ocurre cuando el flujo de sangre hacia el cerebro se interrumpe de manera repentina por la obstrucción de una arteria, lo que puede provocar daños en funciones esenciales como el habla, el movimiento, la coordinación y otras capacidades neurológicas.
Frago enfatizó que identificar los síntomas a tiempo es determinante para reducir las secuelas e incluso salvar la vida del paciente. Entre las principales señales de alerta mencionó la desviación de la comisura de los labios, la caída de un párpado, dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, desorientación, mareos y pérdida súbita de la visión.
Ante cualquiera de estos síntomas, recomendó acudir de inmediato a un centro hospitalario, ya que existe una "ventana de oro" de aproximadamente cuatro horas y media desde el inicio de las manifestaciones clínicas para aplicar la trombólisis, un tratamiento que permite disolver el coágulo responsable de la obstrucción y mejorar significativamente el pronóstico del paciente.
El cardiólogo señaló que el aumento de la obesidad infantil y juvenil representa uno de los principales desafíos para la salud pública, debido a que favorece el desarrollo temprano de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
Asimismo, explicó que el exceso de peso incrementa el riesgo de padecer hipertensión arterial, conocida como el "enemigo silencioso", una enfermedad que muchas veces no presenta síntomas, pero que puede desencadenar accidentes cerebrovasculares, infartos, insuficiencia cardíaca y daño renal.
A estos factores se suman el tabaquismo y el vapeo, prácticas que, según el especialista, exponen al organismo a sustancias tóxicas y nicotina que elevan la presión arterial, lesionan los vasos sanguíneos y favorecen la formación de coágulos.
Frago también destacó que Panamá mantiene una posición de liderazgo en la región gracias a la implementación de la Ley Antitabaco, aunque insistió en la necesidad de fortalecer la atención primaria para detectar de forma temprana enfermedades como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia familiar y otros trastornos que pueden permanecer sin síntomas durante años.
Como medida de prevención, el especialista recomendó realizarse chequeos médicos anuales, mantener una alimentación balanceada, practicar actividad física de forma regular, evitar el consumo de tabaco y vapeadores, moderar la ingesta de bebidas alcohólicas y acudir periódicamente al médico de cabecera.
"La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva. Cada persona debe asumir un papel activo en el cuidado de su salud y actuar de inmediato ante cualquier signo de alarma", concluyó el cardiólogo.