Panamá apuesta por el empoderamiento femenino para enfrentar el cambio climático

El foro también dejó sobre la mesa un consenso: el empoderamiento de las mujeres no es solo un discurso transversal en políticas públicas, sino una condición necesaria para enfrentar fenómenos como la variabilidad climática, la degradación de ecosistemas y la desigualdad social.

Una de las participantes del foro / Ministerio de Ambiente

Ciudad de Panamá, Panamá/El papel de las mujeres en la respuesta al cambio climático volvió a colocarse en el centro del debate público durante un foro organizado por el Ministerio de Ambiente, donde lideresas comunitarias, académicas y voluntarias coincidieron en que cerrar brechas de género es clave para avanzar hacia un desarrollo sostenible en el país.

La actividad, realizada en la Universidad Latina de Panamá, reunió a participantes de distintos puntos del país —Panamá Metropolitana, Norte, Este y Oeste— en un intercambio que evidenció tanto avances como desafíos en la inclusión de las mujeres en la gestión ambiental.

Aunque las autoridades destacaron los esfuerzos institucionales, el encuentro también sirvió para visibilizar la necesidad de mayor acceso a herramientas, formación y espacios de decisión para las mujeres, especialmente en comunidades vulnerables donde los impactos del cambio climático son más directos.

Desde la Dirección Nacional de Cultura Ambiental reafirmamos que el liderazgo de las mujeres es fundamental para construir soluciones sostenibles frente a los desafíos ambientales que enfrentamos como país. Cada mujer empoderada en su comunidad se convierte en una agente de cambio capaz de transformar realidades y proteger nuestros recursos naturales”, señaló Zoraida Jiménez, directora nacional de Cultura Ambiental.

Durante el foro, representantes de la academia y la sociedad civil insistieron en que la articulación entre sectores sigue siendo una tarea pendiente. Gilda Achurra, de la Red de Universidades para el Desarrollo Sostenible, planteó que sin una coordinación efectiva entre universidades, comunidades e instituciones públicas, los esfuerzos podrían diluirse y limitar su impacto en los territorios.

En el plano comunitario, experiencias como la de la Asociación Café Robusta evidenciaron cómo el liderazgo femenino ya está incidiendo en prácticas productivas más sostenibles. Su representante, María Lourdes Medina, expuso iniciativas de cultivo responsable en Capira que combinan conservación ambiental con generación de ingresos locales.

Uno de los puntos centrales fue la presentación del Plan de Género y Ambiente (PAGA), una herramienta que busca incorporar el enfoque de género en la toma de decisiones ambientales. Sin embargo, especialistas advirtieron que su efectividad dependerá de su implementación real, asignación de recursos y seguimiento en campo.

El foro también dejó sobre la mesa un consenso: el empoderamiento de las mujeres no es solo un discurso transversal en políticas públicas, sino una condición necesaria para enfrentar fenómenos como la variabilidad climática, la degradación de ecosistemas y la desigualdad social.

Más allá de los planteamientos institucionales, el encuentro cerró con un llamado a traducir estos espacios en acciones concretas que fortalezcan el liderazgo femenino en comunidades, donde —según las participantes— se libra una de las primeras líneas de defensa frente a la crisis ambiental.

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