Panamá retrocede en libertad de prensa; cae en informe de Reporteros Sin Fronteras
En la región, el retroceso es generalizado, con caídas en varios países, incluido Estados Unidos, y un deterioro en América Latina asociado a escenarios de violencia, presión y restricciones al ejercicio informativo.
Panamá/Panamá retrocedió en el más reciente informe de Reporteros Sin Fronteras sobre libertad de prensa, al caer 12 posiciones en la clasificación mundial, pasando del puesto 53 al 65, un descenso que se produce tras haber registrado una mejora en 2024.
El informe, divulgado en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa que se conmemora cada 3 de mayo, ubica al país por debajo de naciones como Costa Rica, en la posición 38, y República Dominicana, en el puesto 44.
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El documento advierte que los periodistas panameños que investigan casos de corrupción o mantienen una postura crítica frente a las políticas gubernamentales enfrentan presiones, especialmente desde el ámbito judicial. En ese contexto, la autocensura ha ido en aumento, al tiempo que crecen los contratos de publicidad estatal asignados a medios digitales, lo que incide en su independencia.
En el ámbito legal, el informe señala que la normativa vigente ofrece escasa protección al ejercicio del periodismo. Los procesos por difamación son frecuentes y suelen derivar en sanciones económicas, lo que representa un obstáculo para la libertad de información. También se reportan procesos judiciales en curso que buscan el embargo de bienes y salarios de periodistas por presuntos daños a la reputación de figuras políticas.
A nivel económico, el informe indica que, aunque Panamá cuenta con una economía abierta y competitiva, en el sector de la comunicación el gobierno ejerce influencia mediante la asignación de contratos publicitarios. Esta dinámica se acentúa en un escenario donde los medios tradicionales reducen sus plantillas por dificultades financieras, mientras que muchos medios digitales dependen de ingresos estatales para subsistir.
El entorno para el ejercicio del periodismo se mantiene relativamente estable en cuanto a agresiones físicas, que son poco frecuentes, pero la principal amenaza proviene del uso de mecanismos judiciales.
El informe también advierte sobre una tendencia global. Por primera vez en los 25 años de la clasificación de Reporteros Sin Fronteras, más de la mitad de los países se encuentran en una situación considerada difícil o muy grave en materia de libertad de prensa. La puntuación promedio mundial ha alcanzado su nivel más bajo, en un contexto marcado por leyes cada vez más restrictivas y una creciente criminalización del periodismo.
En la región, el retroceso es generalizado, con caídas en varios países, incluido Estados Unidos, y un deterioro en América Latina asociado a escenarios de violencia, presión y restricciones al ejercicio informativo.