La Novia de Estambul
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Penonomé, Coclé/A tres días del aumento en el precio del combustible, los efectos comienzan a sentirse de forma desigual en los mercados agrícolas del país: mientras en Penonomé, provincia de Coclé, los precios se mantienen relativamente estables, en La Chorrera, Panamá Oeste, ya se reportan incrementos en legumbres y verduras, presionando tanto a comerciantes como a consumidores.
Un recorrido por el mercado municipal del distrito de Penonomé refleja que, por ahora, los precios de los productos agrícolas se mantienen estables, a pesar del reciente aumento en el costo del combustible.
La excepción la marcan la lechuga y el pepino, que han registrado un leve incremento. Sin embargo, productores y vendedores coinciden en que el impacto aún no se siente de manera generalizada, aunque mantienen la expectativa de que la economía mejore y los precios del combustible bajen para evitar afectaciones mayores.
“El combustible no lo hemos sentido todavía. La lechuga nos subió un poquito la semana pasada, pero se ha mantenido. Pienso que todavía no nos afecta”, expresó Cecilia, comerciante del mercado.
No obstante, la principal preocupación de los vendedores no es el costo de los productos, sino la baja circulación de dinero.
El problema aquí es que no hay dinero, no hay entrada. La mayoría casi no tiene trabajo. Lo poco que se consigue… la verdad es que el mercado público de Penonomé ha tenido un bajón muy grande porque no hay plata. Ahorita no nos han subido los productos, solo la lechuga (1.50 dólares) y el pepino (1.00 dólar)”, añadió.
Por su parte, Luciano Bernal, vendedor de maíz, también describió un panorama complicado en cuanto a las ventas.
“Las ventas están bastante lentas, la economía está bastante lenta. No hemos sentido el peso del combustible. Estamos confiando en Dios en que esto mejore; dicen que esto viene a causa de la guerra mundial…”, manifestó.
Actualmente, productos como la yuca se mantienen en 0.40 dólares la libra, el ñame en 1.00 dólar, el plátano en 0.40 cada uno, la zanahoria en 1.00 dólar la libra, y el tomate y la cebolla en 1.25 dólares la libra. En contraste, la lechuga oscila entre 1.50 y hasta 2.00 dólares, mientras que el apio se ubica en 1.25 dólares la libra.
Aunque los precios se mantienen relativamente estables, la desaceleración económica ya se siente en los pasillos del mercado, donde los comerciantes enfrentan una realidad marcada por menos clientes y menores ingresos.
Mientras tanto, en La Chorrera, el panorama es distinto. A tan solo días del incremento del combustible, los vendedores del mercado público ya reportan un aumento en la mayoría de los productos, lo que los ha obligado incluso a reducir la cantidad de mercancía que adquieren.
Según explican, los mayoristas han ajustado los precios entre 0.25 y 0.50 centavos por libra, impactando directamente tanto a comerciantes como a los consumidores.
Actualmente, la lechuga se vende en 1.50 dólares la libra, el tomate perita en 1.25, el plátano en 0.50 la unidad y la tira de ajo en 1.75 dólares. Los vendedores no descartan que los precios continúen en aumento en los próximos días.
Ha sido un caos total, porque todo ha subido, no hay nada que se haya quedado con el precio que tenía y hay muchas personas que no tienen la facilidad de adquirir los productos”, afirmó Cenaida Concepción, vendedora en el mercado de La Chorrera.
Añadió además que el impacto es aún más delicado debido a la naturaleza perecedera de los productos. “Ahorita mismo es un caos y se entiende que es un problema a nivel internacional”, sostuvo.
Por su parte, Ubaldina Núñez explicó cómo el incremento ya se traslada directamente al consumidor. “Se han subido bastante los precios. El producto que está se vende al mismo precio y el que compramos se vende más alto”, indicó, al tiempo que detalló que productos como la papa, la lechuga, el tomate, el apio y el ajo son los que más han registrado alzas.
Así, mientras en Penonomé el impacto del combustible aún no se refleja con fuerza en los precios, en La Chorrera los efectos ya comienzan a sentirse, evidenciando cómo el costo del transporte puede incidir rápidamente en la cadena de distribución de alimentos.
Con información de Nathali Reyes y Yiniva Caballero.