Una Luz de Esperanza
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La Universidad de Panamá dio un paso hacia la modernización de la enseñanza agrícola con la inauguración de un laboratorio de producción en ambiente controlado, una iniciativa que busca acercar a los estudiantes a las tecnologías que ya están marcando el futuro de la producción de alimentos.
El nuevo espacio, desarrollado en conjunto con el Centro de Investigación y Producción en Ambiente Controlado (Cipac-aip), permitirá a los estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias aprender de forma práctica cómo funcionan sistemas capaces de producir alimentos en condiciones controladas, con mayor eficiencia y menor impacto ambiental.
Durante la inauguración, el rector Eduardo Flores destacó que este tipo de instalaciones permitirá que los futuros profesionales se familiaricen desde temprano con herramientas clave frente a desafíos como el cambio climático y la creciente demanda de alimentos.
Más allá del ámbito académico, el proyecto forma parte de una estrategia más amplia que busca expandir este modelo de producción en el país. En alianza con la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), se prevé la creación de varios centros similares con financiamiento internacional.
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Para la Facultad de Ciencias Agropecuarias, esta iniciativa representa un avance en la incorporación de tecnología en la formación universitaria. Su decano, Eldis Barnes, explicó que el proyecto es resultado de años de colaboración que han permitido habilitar terrenos en distintas regiones del país para la instalación de infraestructuras de investigación.
El sistema no solo tiene implicaciones educativas. También abre la puerta a nuevas formas de producción agrícola más sostenibles. Bajo este modelo, es posible cultivar más de 25 productos, con ciclos más cortos y la posibilidad de realizar cosechas frecuentes.
Según explicó el director del Cipac-aip, Gerardo Escudero, uno de los objetivos es reducir la dependencia del país tanto en alimentos como en tecnología agrícola. Panamá, recordó, sigue siendo un importador neto en ambos aspectos.
El laboratorio introduce además tecnología desarrollada localmente, adaptada a las condiciones del país. Entre sus ventajas, permite producir alimentos en menos tiempo, sin uso de químicos y con mayor duración una vez llegan al consumidor. Por ejemplo, una lechuga puede estar lista en unos 28 días, frente a los 60 o 70 días que toma en métodos tradicionales.
Como parte de este esfuerzo, también está prevista la construcción de tres centros de producción en ambiente controlado en Tocumen, Chiriquí y Guararé, con una inversión cercana a los 20 millones de dólares.
La apuesta apunta no solo a modernizar la enseñanza, sino también a transformar la forma en que se producen alimentos en Panamá, en un contexto donde la eficiencia y la sostenibilidad son cada vez más urgentes.
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