Corazón de Madre
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Coclé/En un pequeño rancho de madera convertido en salón de clases en Boca de las Minas, Yanibel Valdez dedica sus días a enseñar a los niños del corregimiento, fortaleciendo materias básicas y promoviendo también el rescate cultural. Con esfuerzo, consigue materiales didácticos y hasta enseña inglés, persiguiendo su sueño de convertirse en maestra.
“Enseñarles para que ellos entiendan más cuando van a sus escuelas, a sus colegios. Entiendan más lo que allá sus maestros les dan".
Cuenta que le gustaría enseñarles bastante hasta cuando ellos estén grandes también.
Los estudiantes destacan los avances que han logrado gracias a su labor. Evelyn Valdez dice: “Las multiplicaciones, las restas, nuestros nombres… escribirlo bien”. Dylan Rodríguez agrega: “Multiplicaciones, la suma… todo lo que ella nos da”.
Para la comunidad, la iniciativa de Yanibel no solo impacta en lo académico. La señora Eladia Morán, su abuela, recuerda con orgullo cómo surgió su vocación: “Fue un talento que le salió de su conocimiento de ella ser niña para ayudar a los otros niños. A los dos años de pandemia, ella no tuvo descanso de escuela primaria porque ya en tiempo de verano estaba con los demás niños dando clases en casa”.
Dayra Ruiz, madre de familia y artesana, destaca la paciencia y el compromiso de Yanibel: “Estoy orgullosa porque a veces mucha gente piensa que tan chiquititos no van a aprender; es mentira, totalmente mentira. Solo hay que decirlo, paciencia, paciencia y darles horas y horas para que ellos aprendan”.
En un corregimiento marcado por la violencia, la labor de Yanibel se ha convertido en un ejemplo de resiliencia y agente de cambio. María Gutiérrez, subcomisionada de la Policía Nacional, señala: “Es digno de admirar y resaltar la gran labor de esta joven que a corta edad ya tiene esa decisión de servir y de ayudar. Exhortamos a la juventud, a nuestra niñez y adolescencia a sumarse a las cosas buenas porque realmente Panamá es de ellos, el futuro es de ellos”.
La historia de Yanibel y su escuelita comunitaria busca también apoyo institucional y privado para mejorar el espacio y ampliar su alcance, ofreciendo nuevas oportunidades de educación y cultura en medio de las dificultades que enfrenta la comunidad.
“Desde cuando chica me gusta ser maestra, así que cuando sea grande también lo quiero hacer y lograrlo hacer en mi sueño”, concluye Yanibel, con la convicción de quien ya está cambiando vidas a pesar de su corta edad.
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