Jelou!
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Panamá/Había pasado casi un año sin pisar una cancha. Casi tres sin vestir la camiseta de Brasil. Y cuando el letrero electrónico del Hard Rock Stadium mostró su número —el 10, el mismo que inmortalizó Pelé— las casi 65.000 personas que llenaban el estadio de Miami estallaron como si hubieran ganado la Copa del Mundo.
Neymar Jr. ingresó al minuto 76 del triunfo de la Canarinha 3-0 sobre Escocia, poniendo fin a una espera de 981 días desde su última aparición con la selección brasileña. No fue solo un cambio en un partido ya resuelto. Fue el final de un calvario.
Todo comenzó el 17 de octubre de 2023 en el Estadio Centenario de Montevideo, cuando Neymar sufrió la lesión más grave de su carrera: la rotura del ligamento cruzado anterior y el menisco de la rodilla izquierda durante el partido de eliminatorias ante Uruguay. El llanto desconsolado que le dio la vuelta al mundo en aquella noche fue, según el propio jugador, el momento que lo hizo dudar sobre su continuidad en la selección.
Lo que vino después fue una carrera contrarreloj sin pausas. Lesiones musculares intermitentes en 2024 y 2025, y una limpieza de rodilla a comienzos de 2026 que lo alejó otros dos meses de los campos. Llegó al Mundial con el cuerpo a medias y las dudas a full.
Se perdió los dos primeros partidos de Brasil ante Marruecos y Haití por una nueva lesión muscular en la pantorrilla derecha. Fue uno de los últimos convocados por Carlo Ancelotti. Las críticas arreciaron y su presencia en el torneo estuvo en el aire hasta el último momento.
Antes del partido, ya había habido llanto. Cuando Ancelotti pronunció su nombre en la lista de convocados, Neymar compartió en su canal de YouTube el video del momento exacto en que rompió en llanto. En las imágenes también se le ve hablar con Raphinha, a quien le promete: "Todo va a salir bien. Vamos a ganar esto."
El técnico italiano, por su parte, fue claro sobre su valor: "Neymar puede jugar, está entrenando muy bien y está listo. Estoy muy contento con él", declaró Ancelotti en la víspera del duelo ante Escocia.
La cámara de todos los celulares del estadio apuntaba al mismo punto: la línea del centro del campo. Al fin se levantó el letrero. Salió Matheus Cunha. Entró, con la camiseta que Pelé volvió un mito, el hombre que a sus 34 años se unió al exclusivo club de los brasileños que han disputado cuatro Mundiales, en el que están O Rei, Cafú, Nilton Santos, José Castilho, Djalma Santos y Emerson Leão.
Desde su entrada se lo vio activo. En su primera intervención logró filtrarse entre dos rivales y poco después intentó repetir dentro del área. Al pitazo final, las lágrimas volvieron —esta vez de alivio— cuando se reencontró con su familia en el campo. "La entrada de Neymar nos puede ayudar", reconoció Ancelotti en la conferencia posterior.
Los analistas señalan que Brasil se mostró demasiado dependiente de Vinícius Júnior durante la fase de grupos —el delantero del Real Madrid lleva cuatro goles en el torneo— pero que desde el ingreso de Neymar se notó más construcción de juego y asociación entre líneas. Es exactamente el complemento que Ancelotti necesita para la fase eliminatoria.
La Canarinha disputará sus dieciseisavos de final el próximo lunes 29 de junio en el Estadio NRG de Houston, ante el segundo clasificado del Grupo F, que será Japón o Países Bajos según los resultados de esta jornada. Para entonces, el plan es tener a Neymar con más minutos en las piernas y el corazón ya tranquilo.
Máximo anotador histórico de la selección brasileña con 79 goles en 129 partidos, Neymar juega su cuarta Copa del Mundo tras sus participaciones en Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, donde acumuló ocho goles y cuatro asistencias. El sueño de levantar el trofeo que se le escapó en casa sigue vivo. Y Miami fue solo el primer capítulo de la redención.
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