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Panamá/El dolor por la muerte de Ivis Ubarte continúa presente dentro de la Selección Femenina de Panamá, donde sus compañeras siguen recordando a la joven futbolista, conocida cariñosamente como “La Rosadita”, quien fue ultimada el pasado 11 de agosto en Antón, provincia de Coclé. Ubarte, de 23 años, había vestido la camiseta de la selección mayor y formaba parte del Inter Panamá CF.
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Para comprender la dimensión humana de Ivis Ubarte, es indispensable escuchar la voz de quienes compartieron el día a día con ella. Carmen Montenegro, su gran amiga y compañera de vestuario, relató los inicios de una relación que trascendió lo deportivo. Ambas se conocieron cuando Ivis llegó al club Universitario, lugar donde comenzó una sólida amistad y un profundo compañerismo.
Montenegro describe a Ubarte como una persona sumamente especial, caracterizada por ser alegre, feliz y carismática. Además, destaca un rasgo fundamental de su personalidad: "A Ivis no le gustaba la injusticia. Era un excelente ser humano". Esta rectitud y calidez humana fueron las cualidades que la convirtieron en una figura querida y respetada tanto dentro como fuera de los terrenos de juego.
Para Ivis Ubarte, el balompié no era simplemente una disciplina deportiva o un pasatiempo; era el eje central de su existencia. Montenegro relata que el fútbol significaba absolutamente todo para Ivis, quien siempre le expresaba que este deporte era lo que la hacía extremadamente feliz y que estaba dispuesta a dar su vida por él.
Esta devoción total se traducía en cada entrenamiento y en cada partido, donde su entrega absoluta y su disciplina diaria comenzaron a rendir frutos rápidamente en el fútbol femenino de Panamá.
El esfuerzo y la dedicación constante de Ivis Ubarte tuvieron su recompensa más esperada cuando recibió su primera convocatoria para vestir la camiseta de la Selección Nacional. Según recuerda su amiga Carmen, Ivis apenas podía asimilar o creer la gran noticia de su primer llamado. La jugadora estaba desbordada de felicidad, plenamente consciente de que representar a su país era el resultado directo de su arduo trabajo, su estricta disciplina y los constantes sacrificios que había realizado a lo largo de su carrera.
Poco tiempo después, se presentó el momento cumbre de su carrera: su debut oficial con la Selección Nacional. Aunque era un logro que anhelaba con todas sus fuerzas, la futbolista confesó que no se lo esperaba tan pronto, pero mantenía una fe inquebrantable. En palabras de su entrañable amiga: "Me dijo que no se lo esperaba, pero que ella confiaba en Dios. Ese era su mayor sueño y lo cumplió. Ese día estaba demasiado feliz", rememorando el orgullo y la satisfacción que sintió Ubarte al alcanzar la cima del fútbol local.
La carrera de Ivis Ubarte estuvo marcada por momentos muy significativos en los clubes donde militó. Carmen Montenegro guarda un recuerdo sumamente especial del día en que decidió recomendar a Ivis para unirse a las filas del Inter Panamá CF.
Montenegro señala con gratitud: "Siempre voy a recordar el día que la recomendé a Inter. Fue lo mejor que yo pude hacer. La llevé al lugar donde fue muy feliz y le agradezco todo lo que hizo en Inter y lo que dejó marcado en el club".
La trayectoria de Ubarte demuestra que no fue una jugadora de paso por las instituciones futbolísticas. En cada equipo del fútbol femenino donde jugó, dejó una marca profunda en sus compañeras, cuerpo técnico y en todas las personas que compartieron el camino con ella. Su impacto emocional y profesional en el Inter Panamá CF es un testimonio fehaciente de su entrega diaria.
La relación entre Carmen e Ivis era mucho más que una simple amistad de compañeras de equipo; era una hermandad de vida. Montenegro confiesa con melancolía que la apreciaba y la quería como a una hermana, pues ambas compartían orígenes humildes y "venían desde abajo", luchando juntas para abrirse paso en el deporte de alta competencia. Por ello, Montenegro destaca que, aunque se quedaron muchas cosas por decir, afortunadamente tuvo la oportunidad de expresarle todo su cariño en persona.
Más allá de los logros y campeonatos, lo que Carmen más extrañará de Ivis son las interacciones cotidianas y sencillas que daban vida a su amistad. Las risas compartidas, los cuentos interminables, las locuras y ese espíritu jovial que caracterizaba a Ubarte quedarán grabados en su memoria. Montenegro añade que extrañará absolutamente todo de ella, especialmente su alegría constante y cómo la secundaba en todos sus juegos y relajos.
Con información de FPF.