Circos y juegos mecánicos golpeados por la pandemia, propietarios piden plan de rescate

Ambas empresas requieren de préstamos de rescate para poder volver a prestar el servicio.

Carros chocones llenos de polvo.
Carros chocones llenos de polvo. / Redes Sociales

El telón cerrado, luces apagadas, taquillas clausuradas; en las gradas y en los juegos las risas no se escuchan. Dos actividades de sano esparcimiento familiar quedaron paralizadas tras el primer caso de COVID-19 en el país y a un año de pandemia, las familias que obtiene sus sustentos de los circos y la ferias no saben cuándo podrán volver a sus actividades.

La pandemia de la COVID-19 sin duda afectó todos los sectores económicos y productivos del país, pero la más afectada y por mucho es la del entretenimiento. Sus integrantes, pese a la reducción de casos y el aparente control de la crisis sanitaria no ven la luz al final del túnel, y mientras tanto, a duras penas tienen que seguir sobreviviendo.

A un año de que se diera el anuncio de suspender todos los eventos de concentración masiva como las ferias, quienes se dedicaban a estas actividades siguen esperando que haya algún tipo de pronunciamiento por parte de las autoridades de cómo será su reactivación y si habrá ayuda para quienes lo necesiten.

Conversamos con Pedro William Solorzano, propietario de Iron City Park, quien manifestó que, desde el 13 de marzo del 2020 cuando se dio la orden de cerrar dejaron de percibir más de un millón de dólares, se cancelaron 43 eventos y se suspendieron a 55 colaboradores.

Esta actividad resintió un impacto económico inmediato, y es que según nos cuenta Solorzano, cuando mandan a cerrar los eventos, sus juegos mecánicos estaban instalados en cuatro ferias, lo que significó una pérdida de miles de dólares, ya que se tuvo que pagar al personal, se habían realizado pagos por adelantado y el personal se mantuvo trabajando por 2 meses en el taller debido a la incertidumbre de no saber si regresarían o no.

“Nosotros perdimos mucho dinero, con la expectativa de que pensábamos que en un par de meses podíamos empezar a trabajar, así que todo se vino al suelo”, manifestó.

Solorzano expresó que ya cuenta con los protocolos de bioseguridad, pero tienen un problema mayor que los protocolos de bioseguridad que es el protocolo de seguridad de los juegos mecánicos.

“El problema es que después de un año parados nosotros no podemos agarrar los juegos del taller y llevarlos a la feria, nosotros necesitamos un protocolo de seguridad más que de bioseguridad. Tenemos que llevar los juegos a un ingeniero electromecánico para que los revise, certificación de bomberos, póliza de responsabilidad civil, póliza del cabezales, furgones y equipos que se moverán a las ferias y el personal que trabajará”, explicó.

Continuó diciendo que los repuestos que utilizan estos aparatos provienen de Italia, Alemania o Estados Unidos, además su compañía cuenta con normas de seguridad internacionales por lo que debe cumplir con otra serie de requisitos para poder empezar a funcionar.

Por lo complejo de la actividad y todo lo que se requiere para su reactivación, Solorzano indicó que necesitan de un préstamo de 250 mil dólares para reactivar la empresa, además de contar con 3 meses de antelación para prepararse antes de poder abrir al público.

Destacó que entre los protocolos de bioseguridad que han planeado está la reducción del aforo de los juegos a la mitad, o sea, en un barco pirata donde caben 32 personas, ahora solo subirán de 14 a 16. Habrá personal de limpieza para desinfectar los juegos con cada usada, gel alcoholado, normas de distanciamiento y toma de temperatura entre otros.

Pese a toda la preparación que ya han planificado para volver a brindar diversión a la familia panameña, Solorzano es consciente de que esta actividad deberá esperar a que un 70 % de la población esté vacunada y se haya logrado la inmunidad de rebaño, además de que la temporada de verano, que es la temporada alta para las ferias, termina prácticamente en mayo porque inicia la época lluviosa.

Afirmó que en este momento lo más importante es la seguridad de las personas y actividades como la suya deberán esperar, pero sí le gustaría que por parte del gobierno haya una intención de rescatar a las empresas que se dedican al esparcimiento familiar sano para que vuelvan a dar el servicio a las personas.

"Tenemos miedo de no poder abrir para las ferias. Si no obtenemos el préstamo para el rescate y la debida inspección de los juegos mecánicos no podríamos abrir para enero del 2022", concluyó.

Ya no hay más aplausos ni sonrisas

Pero el parque de diversión no es el único que se encuentra contra las cuerdas, los integrantes del circo familiar Rey Gitano, fundado en 1984, también están pasando momentos difíciles, pero guardan la esperanza de que algún día el show continúe y volver a entretener a niños y adultos.

El Rey Gitano ofrecía sus shows en varios pueblos del interior del país e incluso Panamá Oeste. Desde 1984 sus integrantes no habían parado de brindar entretenimiento noche tras noche, pero la pandemia los obligó a tomar una extensa pausa.

Carpa del circo Rey Gitano.
Carpa del circo Rey Gitano. / Redes Sociales

Díaz Morales cuenta que durante este tiempo han tenido que sobrellevar la situación a base de la venta de pescado, legumbres y frutas, al igual que muchos otros que se abocaron a estas actividades para generar ingresos. Pese a la difícil situación, aun sonriendo nos dice: “pasé de las acrobacias a la venta, algo que nunca había hecho”.

A pesar de ser una carpa pequeña, que apenas alberga a 10 integrantes, estos disfrutaban el hecho de poder hacer sonreír a grandes y pequeños con sus “actos clásicos de circo”, y es justamente lo que más extrañan.

“El entretener a los niños e incluso ver a señores mayores reírse con nuestros chistes era algo que sentíamos, algo que vivíamos y disfrutábamos mucho. Los aplausos de la gente, todas esas cosas que nos quitó la pandemia”, recuerda Marlene quien con nostalgia nos dice que, a pesar de tener una patente con el Ministerio de Comercio e Industrias y pagar impuestos por 17 años consecutivos no han recibido ayuda del gobierno y no sabe si el circo sobrevivirá a la pandemia.

Comenta que este no era un circo que tenía grandes ganancias, pero cada noche significaba el sustento de los que allí trabajan y no dejaban morir la tradición de más de 30 años, pero con pena piensa que se verán forzados a cerrar si no consiguen ayuda del gobierno.

Acróbata del circo Rey Gitano.
Acróbata del circo Rey Gitano. / Facebook
“Necesitamos un préstamo para poder establecer los protocolos de bioseguridad para poder reabrir, pero anteriormente ya hemos acudido a bancos y lo niegan porque dicen que esta no es una actividad estable. Hemos enviado cartas al Ministerio de Cultura y no obtenemos respuestas”, manifestó.

El Rey Gitano es el único circo nacional patentado, con un costo de entrada módico para que las familias puedan disfrutar de sus shows, pero de desaparecer la única opción que tendrán los panameños serán los internacionales a los que solo algunos pueden asistir.

“A veces pienso que solo la pandemia ha podido con el Rey Gitano”, lamentó Díaz.

Estas dos empresas panameñas tienen mucho en común, pero hoy día lo más evidente es la necesidad de conseguir un préstamo para volver a brindar el servicio al público, de lo contrario no podrán abrir una vez sea permitido.

Es urgente que el gobierno inicie, no solo un plan de reactivación económica, sino uno de rescate de pequeña, medianas y microempresas para evitar que más plazas de empleos se pierdan y ahondar la crisis económica en la que ha quedado sumido el país por la pandemia de la COVID-19. También es necesario que la jornada de vacunación continúe a buen ritmo y que el 70 % de la población se inmunice lo pronto posible.