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Ciudad de Panamá, Panamá/Portobelo no es solo un lugar de paso. Es un pueblo que ha cargado durante siglos con la historia de Panamá y hoy, uno de sus mayores símbolos, la Iglesia de San Felipe, casa del Cristo Negro, está cambiando.
Pero, ¿qué significa esta restauración para su gente y para el país?
La Iglesia de San Felipe, casa del Cristo Negro, entra en un proceso de restauración que busca devolverle vida a sus muros, pero también preservar lo que significa para todo un pueblo, porque restaurar Portobelo no es solo reconstruir piedras… es cuidar la memoria de su gente y una parte de la historia de nuestro país.
La historia de Portobelo permanece en sus calles, en los espacios que han acompañado la vida de ese pueblo durante generaciones, y las iglesias forman parte de ellos. Este año, una de sus construcciones más importantes está siendo restaurada.
Se trata de un proyecto centrado en cuatro componentes concretos: la Iglesia San Felipe de Portobelo, la Capilla San Juan de Dios, un gazebo, además de la plaza externa y calles laterales a la iglesia… a un costo de 12.2 millones de dólares.
El paso del tiempo había dejado una huella profunda en esta estructura… su recuperación ya era urgente.
La restauración que se ejecuta de la infraestructura es integral… Actualmente, el espacio alberga andamios, materiales y el personal que trabaja a ritmo para cumplir con las fechas de entrega establecidas de cada uno de los componentes.
Pero la fe por el Cristo Negro no conoce de obras y sus devotos no dejan de ir durante todo el año. Eso ha sido, precisamente, uno de los desafíos de poder ejecutar los trabajos.
Como parte de los trabajos, hay elementos que poco a poco están recuperando su lugar y devolviendo al templo parte de su imagen original.
Uno de ellos es el techo de la iglesia. Las tejas que originalmente cubrían el templo habían sido sustituidas por zinc. Ahora, la intervención busca recuperar ese aspecto y mantener la armonía con otras estructuras coloniales que aún sobreviven en Portobelo.
Los retablos, piezas fundamentales para devolverle al templo parte de su esplendor, deben salir de España en octubre, embarcados en un viaje de unos 30 días.
Entre los residentes de Portobelo hay expectativas por el resultado de la restauración y, sobre todo, por lo que esta obra puede representar para el futuro del pueblo.
Este será un año atípico para las fiestas del Cristo Negro. La devoción, sin embargo, no se detiene y ya se prepara la logística para el 21 de octubre.
Pero detrás de la restauración también hay una decisión que ha generado interrogantes: la obra fue adjudicada mediante un procedimiento excepcional.
Son más de 12 millones de dólares invertidos en recuperar este patrimonio. La pregunta es qué quedará para Portobelo cuando termine la obra.
Y el reto no termina cuando se entregue la obra. Su conservación también dependerá de cómo se cuide este espacio.
Son más de 12 millones de dólares para recuperar parte de la historia de Portobelo. Ahora, el reto será que la inversión, el patrimonio y el esfuerzo de su gente no se pierdan con el paso del tiempo.
Porque restaurarlo es solo el primer paso; conservarlo será la próxima prueba.
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