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'Me siento cuenteado', el testimonio de los chiricanos que siguen esperando ayuda tras el paso de Iota y Eta

Autoridades en Monte Lirio y Santa Clara dicen que la ayuda del gobierno ha sido 'lenta' y el peligro es latente.

En Barú aún recuerdan con tristeza el paso de Eta e Iota y esperan un plan de prevención.

Vías en Renacimiento, Chiriquí.
Vías en Renacimiento, Chiriquí. / Redes Sociales/Soy Renacentista

De "cuento chino" calificaron la ayuda del gobierno para las comunidades chiricanas afectadas por los huracanes Iota y Eta. A más de seis meses de la catástrofe, aún hay sectores que siguen sin recibir las respuestas del gobierno en cuanto a la reparación de calles y caminos de producción, y que con la llegada de la época lluviosa corren el riesgo de empeorar.

Algunos de estos lugares son el corregimiento de Monte Lirio y Santa Clara en Renacimiento, donde según las autoridades locales, la semana pasada empezaron trabajos de rehabilitación en algunas calles, pero consideran que, a casi siete meses de este desastre natural, la respuesta del gobierno ha ido a paso muy lento.

Quintín Pittí, representante de Monte Lirio, dijo que los moradores están sumamente preocupados, debido a que el camino de Monte Lirio hacia Río Guisado, y el de Santa Clara en el sector de Los Francos no se han podido limpiar en su totalidad, aún hay derrumbes y faltan trabajos de rehabilitación.

Aseguró que tanto él como otros representantes han utilizado los recursos con los que cuentan para realizar los trabajos y habilitar los caminos, pero se requiere de más.

Hemos hecho el esfuerzo para habilitar las vías a través de juntas. También el puente de Paso Álvarez colapsó y era un puente que contribuía con la comunicación de seis corregimientos y tres distritos ya que es la vía principal de Río Sereno, Caizán y conducía a Bugaba y de Volcán a Tierras Altas”, indicó Pittí señalando que existen varios puentes afectados y aún no se han hecho las respectivas evaluaciones.

Destacó que el gran temor es que con las lluvias la vía de Volcán a Río Sereno vuelva a quedar bloqueada afectando la salida de los productos agrícolas, y el ingreso de contenedores de mercancía y combustible.

“Es un peligro latente cada vez que llueve, los moradores estamos sumamente preocupados porque aún hay deslaves de lado y lado de la carretera y con algunos aguaceros vemos que de los cerros está cayendo tierra”, sostuvo.

Aunque reconoce que la semana pasada se iniciaron algunos trabajos de corte y limpieza, resalta que en Renacimiento está lloviendo significativamente. Pittí alegó que los aportes del gobierno han sido lentos, diciendo que desconoce si es que hacen falta recursos, porque no se aprovechó la temporada de verano. Espera que se agilicen los trabajos para que la producción de café y los otros productos como plátano, frijoles y tubérculos que de ahí salen al resto del país no se vean afectados.

Por su parte Rebeca Pittí, representante de Santa Clara, también en Renacimiento aseguró que en este sector hay alrededor de seis vías internas afectadas, ya que con el presupuesto que manejan solo pudieron abrir los pasos para que la producción no se perdiera, pero sí es necesario rehabilitar las calles para que no vuelvan a quedar bloqueadas cuando las lluvias nuevamente azoten el lugar.

Lo único que queremos son caminos para sacar los productos y servir al país, esa es la necesidad urgente en el corregimiento. Somos el distrito que aporta al país el 22.5 % de la producción nacional y realmente nos sentimos abandonados, como si no fuésemos parte del país, siendo una entrada internacional”, concluyó Pittí.

Pero Renacimiento no es el único sector donde se clama ayuda del gobierno y temen vivir días oscuros como los primeros del mes de noviembre cuando los huracanes Eta e Iota afectaron de forma indirecta a la región occidental del país.

En Barú los residentes y productores siguen esperando que el gobierno realice adecuaciones que prevengan estas situaciones de riesgo para toda la población y levante un plan de contingencia económico para enfrentar escenarios similares al pasado que afectó varias hectáreas de producción de plátano y zapallo.

En este punto de la provincia, adultos mayores como Rogelio Díaz, aún recuerdan con tristeza y quebrantado aquellos días de fiesta patria, cuando las intensas lluvias cubrieron de agua su casa y gracias a uno de sus hijos pudo subir al techo para salvar su vida.

Rogelio Díaz, afectado de las inundaciones en Barú.
Rogelio Díaz, afectado de las inundaciones en Barú. / Cortesía

Con melancolía cuenta que marcó los puntos hasta donde subió el agua en su casa, lo que provocó que perdiera todo lo que tenía.

Por su parte Manuel Salvador Guerrero, productor del área dijo sentirse ‘cuenteado’ por el gobierno, ya que solo ha recibido cuatro sacos de abono y cuatro de cal, perdió más de mil quintales de zapallo. “El plan solidario fue puro cuento chino, no me han llamado, no he entregado ni un solo zapallo”, expresó con clara molestia.

Producción de zapallo.
Producción de zapallo. / Cortesía

Guerrero se pregunta si el gobierno ya tiene un plan de medidas preventivas para evitar que este año ocurran inundaciones de esa índole.

La señora Catalina, quien tiene 30 años viviendo en la comunidad de Barú, recordó consternada que nunca había vivido algo similar y que de no ser por su hijo que la subió al techo de la casa, reflexionando en que si la situación se hubiese dado en horas de la noche muchas personas hubieran muerto ahogados.

A pesar de los meses y de que todo parece haber vuelto a su curso, la experiencia de quienes vieron los catastróficos días 3, 4 y 5 de noviembre del 2020 en la provincia chiricana crea inquietudes y preocupación de que vuelva a suceder luego de que termine el verano.

Además, la deuda eterna con productores que piden mejores caminos de acceso parece haber empeorado y la única esperanza que tienen es que el gobierno de soluciones rápidas, concretas y duraderas, así como establecer planes de contingencia y prevención de desastre en el área para no tener que ser ellos quienes lloren a un familiar como las decenas de familias que lo hicieron el año pasado.