Hulk Hogan | Investigación sobre su muerte llega a su fin: estas fueron las causas
Casi un año después del fallecimiento de una de las figuras más influyentes en la historia de la lucha libre profesional, las autoridades de Florida cerraron oficialmente la investigación sobre su muerte.
El extenso informe elaborado por el Departamento de Policía de Clearwater concluyó que el deceso del exluchador fue consecuencia de causas naturales y descartó por completo cualquier indicio de actividad criminal.
El documento, compuesto por 72 páginas, recoge los testimonios de los testigos presentes en la vivienda, los registros médicos disponibles, las grabaciones de las cámaras de seguridad y las observaciones realizadas por los agentes que acudieron a la emergencia el 24 de julio de 2025. Tras revisar todo el material, los investigadores determinaron que no existe evidencia que sugiera una causa distinta a una condición médica natural.
Terry Gene Bollea, nombre real de la leyenda del wrestling, murió a los 71 años después de sufrir un infarto en su residencia ubicada en Clearwater, Florida. Según el reporte oficial, la llamada de emergencia fue recibida aproximadamente a las 10:21 de la mañana. Cuando los agentes llegaron al lugar, los equipos de bomberos y paramédicos ya intentaban reanimar al exdeportista.
El informe señala que Hogan fue encontrado en el suelo de la sala principal de la vivienda mientras los servicios de emergencia realizaban maniobras de resucitación cardiopulmonar. Posteriormente fue trasladado al hospital Morton Plant, donde los médicos certificaron su fallecimiento a las 11:17 de la mañana.
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Uno de los agentes describió las condiciones observadas al ingresar a la residencia. “El señor Bollea estaba pálido y no observé ningún signo de vida. La vivienda parecía muy cuidada, limpia y ordenada”, señala el documento oficial. En el lugar también se encontraban la auxiliar de atención domiciliaria Dana Swinton y el terapeuta ocupacional Justin McCamey, quienes habían acompañado al exluchador durante sus últimas horas.
De acuerdo con los testimonios recogidos por la policía, ambos profesionales presenciaron el momento en que Hogan dejó de responder. McCamey explicó a los investigadores que el deterioro físico del exluchador era evidente desde hacía tiempo. “Bueno... estamos intentando no decir mucho delante de ella [se refiere a la esposa], pero él está en muy mal estado. Sabíamos que esto iba a pasar (...). El pecho no se movía. No conseguíamos despertarlo”, declaró.
Al ser consultado sobre si alguien presenció un paro cardíaco, el terapeuta respondió: “No, simplemente... dejó de respirar”.
Por su parte, Dana Swinton relató que había llegado al domicilio alrededor de las siete de la mañana y que, aunque el estado de Hogan era delicado, todavía podía comunicarse. “No estaba tan animado como el sábado y el domingo cuando lo tuve yo, pero esta mañana todavía hablaba, un poco bajo, un poco entre dientes”, explicó. También recordó: “Le senté en la silla [en un momento entre las 8.30 y las 8.45], se comió un poco de yogur, estaba bien. Llegó así, dormido, pero respiraba. Él [McCamey] fue al baño, y cuando salió del baño intentó tomarle el pulso”.
La auxiliar añadió que “Para cuando vino a tomarle las constantes vitales no tenía pulso”, situación que desencadenó las maniobras de emergencia mientras llegaban los servicios médicos.
El informe también profundiza en el complejo historial de salud del doce veces campeón mundial. Durante décadas, Hogan se sometió a numerosas intervenciones quirúrgicas derivadas de los efectos físicos acumulados por años de competencia profesional. Entre los procedimientos más recientes figuraba una cirugía cervical que, según los registros médicos, provocó una lesión en el nervio frénico.
Años antes, el propio Hogan había hablado públicamente sobre el desgaste que sufrió su cuerpo. “Tengo el coxis doblado de caerme de culo 400 veces al año, dos veces los sábados, dos veces los domingos. Mi espalda tiene todo tipo de problemas. Estoy lisiado. Se me duermen las piernas, se me duermen las manos, se me duermen los antebrazos. También el cuello. Tengo artritis y escoliosis. Mido un metro y noventa y cinco, cuando solía medir dos metros y cinco centímetros”, declaró.
La autopsia privada realizada semanas después del fallecimiento reforzó las conclusiones de los investigadores. El documento determinó que Hogan murió “exclusivamente a causa de una enfermedad natural concluyente, sin contribuciones traumáticas o toxicológicas terminales razonables. Por lo tanto, la forma de muerte también es natural”.
Tras examinar todos los elementos disponibles, la policía concluyó: “Durante el transcurso de la investigación, no se ha encontrado evidencia que indique ningún delito relacionado con su muerte. Este caso se dará por cerrado y se considerará resuelto, sin que exista ningún delito”. Con ello, queda oficialmente cerrada la investigación sobre la muerte de una de las figuras más emblemáticas de la lucha libre mundial.