Bad Bunny: Su silencio digital tras el Super Bowl desata teorías y debate cultural

El boricua volvió a sacudir internet sin decir una sola palabra.

Bad Bunny
Bad Bunny / AFP

Horas después de su actuación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, el artista puertorriqueño eliminó por completo su rastro en Instagram, dejando desconcertados a más de 50 millones de seguidores y reavivando el debate sobre su impacto cultural, artístico y político.

La noche del domingo 8 de febrero, tras presentarse en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, la cuenta oficial del cantante apareció completamente vacía: sin publicaciones, sin foto de perfil y sin seguir a ningún otro usuario. En su biografía, solo quedó visible un enlace a su más reciente álbum, Debí Tirar Más Fotos. No hubo explicaciones, comunicados ni mensajes posteriores.

Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real del artista, ya había recurrido anteriormente a este tipo de “borrón digital” como antesala de nuevos lanzamientos. Sin embargo, el momento elegido llamó especialmente la atención, ya que ocurrió cuando su nombre dominaba la conversación global tras uno de los eventos televisivos más vistos del año en Estados Unidos.

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Hasta ahora, los representantes de Bad Bunny no han respondido a solicitudes de comentarios de medios como PEOPLE, lo que ha alimentado múltiples interpretaciones. Algunos seguidores consideran que se trata de una estrategia promocional cuidadosamente calculada, mientras otros lo ven como una pausa necesaria luego de la presión mediática que rodea al Super Bowl.

La presentación del artista fue todo menos discreta. Bad Bunny encabezó el espectáculo de medio tiempo del Apple Music Super Bowl LX con un show íntegramente en español, acompañado por figuras como Lady Gaga y Ricky Martin, y con la presencia de celebridades como Cardi B y Pedro Pascal bailando en “la casita”, uno de los segmentos más comentados del evento.

La puesta en escena destacó por su énfasis en la diversidad cultural, con banderas de distintos países del continente americano y un mensaje visual centrado en la unidad. Aunque el cantante evitó referencias políticas explícitas, el espectáculo generó conversación sobre temas migratorios y representación latina en espacios tradicionalmente dominados por el inglés.

Parte de la controversia surgió cuando algunos espectadores creyeron reconocer en el escenario a Liam Ramos, un niño de cinco años que había sido liberado recientemente de un centro de detención en Texas junto a su padre, tras un caso que se volvió viral en enero. Más tarde, se aclaró que el menor que participó en el show era en realidad el actor infantil Lincoln Fox.

Otro momento que sorprendió al público fue la celebración de una boda real durante el espectáculo, realizada en pleno campo de juego. No se revelaron los nombres de los contrayentes ni detalles adicionales, lo que añadió un aire de misterio a la presentación.

Sin embargo, no todas las reacciones fueron positivas. El expresidente Donald Trump criticó duramente el espectáculo en un mensaje publicado en Truth Social, donde escribió:

“Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, sobre todo para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo entero”.

Trump añadió: “Este ‘Espectáculo’ es una bofetada a nuestro país, que establece nuevos estándares y récords cada día, ¡incluyendo el mejor mercado de valores y los mejores planes 401(k) de la historia!”.

En el mismo mensaje, el exmandatario también expresó su desacuerdo con una reciente modificación en las reglas del saque inicial de la NFL, ampliando el alcance de su crítica más allá del show musical.

Las declaraciones se sumaron a un debate más amplio en redes sociales y medios sobre el uso del español en eventos de alcance global, el rol de los artistas latinos en la cultura popular estadounidense y la capacidad de Bad Bunny para desafiar normas establecidas.

Mientras tanto, el silencio del artista en Instagram sigue siendo total. Lejos de apagar la conversación, su ausencia digital parece haber reforzado su presencia simbólica, confirmando que, incluso sin publicaciones, Bad Bunny sigue marcando la agenda cultural.

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