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A través de una publicación en redes sociales, posteriormente eliminada, la intérprete habló abiertamente sobre sus emociones, su proceso creativo y las experiencias que han definido un periodo especialmente complejo de su vida.
La cantante estadounidense, de 44 años, describió los últimos meses como una etapa de cambios profundos y situaciones inesperadas. Aunque evitó referirse directamente a sus problemas judiciales, dejó entrever el impacto emocional que estos acontecimientos han tenido en su bienestar personal. En su mensaje, relató cómo encontró refugio en actividades manuales y proyectos artísticos que le permitieron canalizar parte de sus sentimientos.
Spears explicó que dedicó buena parte de su tiempo a experimentar con diferentes formas de arte, incluyendo la elaboración de piezas de vitral. En medio de esa confesión escribió: “Este año ha sido bastante interesante… nunca había hecho tantas manualidades y es un poco vergonzoso, ok, puede que me haya vuelto un poco loca cuando honestamente creí que podía crear mi propio vitral”.
La publicación también incluyó una revelación más íntima relacionada con su estado emocional. La artista reconoció que determinados espacios de su hogar despiertan recuerdos y sentimientos difíciles de gestionar. En ese contexto señaló: “Tengo muchos problemas emocionales que surgen en mi cocina… no tengo idea de por qué… supongo que es usualmente donde como familia nos reunimos para celebrar, rezar y cocinar”.
Las declaraciones surgieron pocos días después de que se difundieran imágenes de una detención ocurrida en California. Los videos, captados por una cámara instalada en un vehículo policial, mostraron parte del procedimiento realizado por las autoridades luego de que la cantante fuera interceptada mientras conducía.
De acuerdo con información divulgada por organismos oficiales, el incidente se registró el 4 de marzo en las cercanías de Newbury Park, sobre la autopista US-101. Los agentes observaron maniobras irregulares al volante y procedieron a detener el vehículo para realizar una inspección. Posteriormente, Spears fue arrestada bajo sospecha de conducir bajo la influencia combinada de alcohol y medicamentos.
Documentos policiales indicaron que durante el procedimiento la artista informó haber consumido medicamentos como Adderall, Prozac y Lamictal. Además, reconoció haber ingerido una bebida alcohólica varias horas antes de ser detenida. Los informes también describieron comportamientos que llamaron la atención de los agentes durante la intervención.
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Entre los elementos consignados por las autoridades se mencionó la presencia de un frasco de medicamento sin receta médica dentro de su bolso, así como una copa vacía localizada en el vehículo. El reporte señaló además cambios en su comportamiento durante el proceso, alternando momentos de tensión con actitudes más colaborativas.
Tras el arresto, la situación derivó en un proceso legal que concluyó mediante un acuerdo judicial. Como parte de ese mecanismo, la cantante aceptó una reducción de cargos y recibió una condena que incluyó doce meses de libertad condicional, el pago de una multa económica y la obligación de asistir a un programa educativo sobre conducción bajo los efectos del alcohol.
Durante ese periodo también permaneció varias semanas en un centro especializado en tratamiento por abuso de sustancias. La estancia formó parte del proceso que se desarrolló entre su arresto y la resolución definitiva del caso.
En su mensaje, Spears compartió además una experiencia que consideró especialmente frustrante. La cantante explicó que una lámpara de vitral elaborada por ella misma permaneció durante meses en su cocina antes de desaparecer. Según relató, posteriormente descubrió que el objeto había sido desechado.
Al recordar el episodio escribió: “Estoy acostumbrada a que la gente tome mis cosas”. Más adelante añadió: “Ni siquiera peleé ni pregunté dónde estaba”.
La situación ocurre en una etapa especialmente significativa para la artista, quien continúa reconstruyendo su vida pública y privada tras el fin de la tutela legal que controló múltiples aspectos de su existencia durante trece años. Aquella medida concluyó en 2021 después de una intensa batalla judicial respaldada por el movimiento internacional Free Britney, que impulsó una de las campañas de apoyo más visibles en la historia reciente de la industria del entretenimiento.