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La exdirectora de Recursos Humanos, Kristin Cabot, rompió el silencio y ofreció su versión sobre el episodio del “kiss cam” en un concierto de Coldplay, un instante que no solo sacudió su vida personal, sino también su carrera profesional.
Todo comenzó el 16 de julio de 2024 en el estadio Gillette, en Foxborough, Massachusetts. Durante el espectáculo de la banda británica, una cámara captó a Cabot en actitud cercana con Andy Byron, quien en ese momento era su jefe y director ejecutivo de la empresa tecnológica Astronomer. La reacción inmediata de ambos —intentando ocultarse de la cámara— llamó la atención del público y provocó una broma del vocalista Chris Martin que encendió las redes sociales.
El comentario del cantante, sumado a la difusión del video en TikTok, impulsó el contenido a millones de visualizaciones en cuestión de horas. Sin embargo, lo que parecía una simple anécdota de concierto pronto reveló una situación más compleja: ambos estaban casados, lo que desencadenó una tormenta mediática sin precedentes para los involucrados.
En una reciente entrevista con Oprah Winfrey, emitida el 17 de marzo en The Oprah Podcast, Cabot explicó que decidió cortar todo vínculo con Byron meses después del incidente. Según relató, la ruptura definitiva ocurrió cuando descubrió inconsistencias en lo que él le había contado sobre su vida personal. “una gran parte de lo que me presentó no era verdad”, afirmó.
La exejecutiva fue aún más contundente al referirse a la confianza: “Hubo un gran fallo en honestidad e integridad. Él no era la persona que me había dicho ser, y mentir es algo no negociable para mí”. Aunque evitó confirmar directamente si Byron le mintió sobre su estado civil, dejó clara su postura al señalar: “Quiero ser muy cuidadosa, porque el mundo habló por mí y en mi nombre, y no quiero hacer eso con otra persona y su familia”, agregando que “Mucho de lo que se me presentó no era verdad”.
Cabot también insistió en que, en el momento del concierto, creía que Byron estaba separado. “Inequívocamente”, aseguró, era su convicción en ese entonces. Sin embargo, imágenes posteriores mostraron al ejecutivo junto a su esposa, ambos con anillos de matrimonio, lo que intensificó el escándalo.
El impacto del video fue devastador. La exdirectora relató que llegó a recibir entre 500 y 600 llamadas diarias, además de enfrentar acoso, exposición de información personal e incluso amenazas de muerte. Este episodio no solo afectó su reputación, sino que derivó en la salida de ambos de la compañía Astronomer.
Uno de los puntos más sensibles de su testimonio fue la percepción de un trato desigual. Cabot expresó que la carga mediática recayó principalmente sobre ella: “Creo que él tiene el lujo de permanecer en silencio y puede volver al trabajo cuando esté listo. Yo no. Tengo que salir y explicar para poder volver a ponerme en pie”. En ese sentido, añadió: “esa es una diferencia clara entre el hombre y la mujer en esta situación: yo tengo que explicar, explicar y justificar”.
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Mientras tanto, Andy Byron ha mantenido silencio absoluto y no ha respondido a las solicitudes de la prensa, lo que ha alimentado aún más la controversia.
Cabot no negó su responsabilidad en lo ocurrido, pero cuestionó la magnitud de las consecuencias: “Asumo la mala decisión que tomé en ese momento y he pagado un precio inimaginable por ello”. También fue crítica con la actitud de su exjefe: “Fui yo quien cargó con las consecuencias, y que él haya permanecido en silencio no es una cualidad que buscaría en un amigo, una pareja o un jefe. Así que ahora no tenemos ninguna relación”.
Un detalle revelado en la entrevista añade aún más dramatismo a la historia. Su exesposo, Andrew Cabot, también estaba presente en el concierto esa noche, aunque en otra zona del estadio. Fue su hija quien, sin saberlo, alertó a Cabot: “Mi hija me escribió diciendo: ‘¡Qué genial que tú y Andrew estén los dos en Coldplay!’”.
Ante esa posibilidad, la exejecutiva recordó haber pensado: “Pensé: ‘¿Será raro si me ve con Andy?’”. Aunque consideró improbable encontrarse entre 55.000 asistentes, reflexionó con ironía: “Eso habría sido mejor al final del día, si simplemente me hubiera cruzado con él”.
Finalmente, subrayó que su exmarido conocía su cercanía laboral con Byron: “Sabe lo estrechamente que Andy y yo trabajamos juntos, sabe que nos relacionábamos socialmente, que almorzábamos y tomábamos algo. Era normal”.
Este caso sigue siendo un ejemplo del poder de las redes sociales y cómo un instante captado en público puede desencadenar consecuencias personales y profesionales de gran escala.