Locomía: fallece Manuel Arjona, figura esencial de la agrupación original de los años 80

La música española despide al artista, integrante imprescindible, quien murió a los 58 años.

Una imagen de Manuel Arjona / Instagram @xavier_font_locomia

La muerte de Manuel Arjona fue confirmada por personas cercanas al artista, aunque por el momento no se han dado a conocer las causas del deceso. El bailarín y cantante residía en Viladecans, Barcelona, donde llevaba una vida alejada de los escenarios y dedicada a una de sus grandes pasiones, la pintura. Según las fuentes consultadas, durante la jornada había estado trabajando en sus cuadros antes de descansar. “Estuvo pintando” durante el día y luego “se acostó y ya no se levantó”.

La desaparición de Arjona representa una nueva pérdida para la historia de Locomía, una agrupación que marcó una época dentro del pop español y cuya trayectoria estuvo rodeada de éxito internacional, conflictos internos y episodios personales difíciles. En 2018 también fallecieron Santos Blanco y Frank Romero, ambos con apenas 46 años, aunque la influencia de Arjona en la evolución del grupo fue ampliamente reconocida por quienes compartieron con él aquella etapa.

El origen de Locomía se remonta a mediados de los años ochenta, cuando Xavier Font decidió instalarse en Ibiza en busca de una propuesta artística diferente. “Yo soy un cazatalentos. Veo artistas en potencia. Soy un puto fantasy maker. Así fue como empezó Locomía”, explicó años después al recordar el nacimiento del proyecto. A partir de esa idea reunió a Gard Passchier, Luis Font y Manuel Arjona, conformando el cuarteto que revolucionaría la escena musical con una estética inédita y una puesta en escena inolvidable.

Para Arjona, Ibiza supuso una transformación absoluta. Procedente de una familia conservadora y acostumbrado a ocultar su orientación sexual, encontró en la isla un espacio de libertad que marcaría el resto de su vida. “Aterricé en Ibiza y me pareció otro planeta. Yo venía de un pueblo pequeño, donde tenía que ocultar mi identidad sexual. Y en la isla si eras un chico e ibas con falda no te miraba nadie. Fue un cambio salvaje”, relató al recordar aquellos años decisivos.

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Los primeros pasos del grupo estuvieron vinculados a las noches ibicencas. Sus integrantes confeccionaban su propia vestimenta y actuaban en la popular discoteca Ku, donde rápidamente captaron la atención por su imagen provocadora y su estilo de baile. Allí nació el emblemático uso de los abanicos gigantes, convertidos con el tiempo en el principal sello visual de Locomía. “Llevaban unos abanicos pequeños y aprecié un movimiento que me cautivó. Llegué a mi casa y empecé a construir. Como soy un exagerado me inventé los abanicos XXL. Conseguí el movimiento con nueve varillas que cogí del material de uno de mis hermanos, que trabajaba en aeromodelismo. Hice unos agujeros y utilicé las sábanas de mi madre”, recordó Font sobre el origen de esa imagen icónica.

El fenómeno coincidió con una España que buscaba proyectar una imagen moderna y abierta tras la Transición. En ese contexto, Locomía encontró un espacio privilegiado dentro de la explosión cultural de los años ochenta. Más tarde, con la incorporación del productor José Luis Gil, el grupo pasó de animar discotecas a conquistar las listas musicales con éxitos como Locomía, Rumba Samba Mambo y Gorvachov, además de alcanzar una enorme repercusión en Latinoamérica.

Sin embargo, el éxito también estuvo acompañado por profundas tensiones. Arjona enfrentó problemas relacionados con las drogas y el enfrentamiento entre Xavier Font y José Luis Gil terminó provocando la ruptura del proyecto original. Con el paso del tiempo reconocería el impacto de aquellas decisiones. “Fuimos unos desagradecidos con Gil. Fue un gran error incumplir el contrato. Eso acabó con el grupo. Éramos cuatro niñatos que nos dejamos embaucar por Font”, confesó en 2022.

A pesar de los cambios constantes dentro de la agrupación, Manuel Arjona permaneció vinculado a Locomía durante aproximadamente 35 años. También expresó su desencanto con la evolución del grupo al afirmar: “Me he sentido utilizado por Font. Para él, Locomía es solo un negocio; para mí es trabajo, pero también mi vida. La historia de Locomía es un trabajo grupal; sin la aportación de todos no se hubiese conseguido. Hace cinco años lo tuve que dejar porque no me compensaba y debía cuidar a mis padres”.

Tras retirarse definitivamente de la vida artística, eligió una existencia tranquila dedicada a su familia y a la pintura. Su legado permanece ligado a una banda que transformó la estética del pop español y abrió espacios de libertad para toda una generación. José Luis Gil resumió ese recuerdo con unas palabras que hoy adquieren un significado especial: “Manuel Arjona era un gran ser humano, el espíritu elevado de Locomía, la elegancia bailando y la timidez dulce y bondadosa como persona. Todos le recordarán por ello”.

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