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Sean 'Diddy' Combs: Su jet privado de cambia de manos en medio de su crisis judicial

El proceso judicial que enfrenta el productor continúa teniendo repercusiones directas en su patrimonio.

Sean Diddy Combs. / AFP

En medio de una serie de demandas civiles y tras recibir una condena penal federal, el productor musical vendió su avión privado Gulfstream G550, una aeronave que durante años fue uno de los símbolos más visibles de su poder económico y su estilo de vida de alto perfil.

La venta se concretó seis meses después de que Combs fuera condenado por delitos federales relacionados con el transporte con fines de prostitución, según confirmaron fuentes del sector aeronáutico, medio que siguió de cerca la operación y sus implicaciones.

El jet, fabricado en 2015, era ampliamente reconocido por su exterior negro mate y una configuración interior de lujo diseñada para catorce pasajeros. Durante años, la aeronave fue gestionada por Silver Air Private Jets, empresa que administró los vuelos del artista hasta octubre de 2025.

Un representante de la compañía explicó a People que la relación contractual finalizó una vez se completó el cambio de propietario y que desde ese momento no volvieron a operar vuelos con ese aparato, confirmando así la desvinculación total del equipo de Combs.

Además de su diseño distintivo, el Gulfstream G550 contaba con sistema de entretenimiento de última generación, comodidades exclusivas y la posibilidad de transportar mascotas, características habituales en el entorno del productor musical y reservadas para un reducido grupo de usuarios de la aviación privada.

El cambio de titularidad quedó asentado en los registros de la Administración Federal de Aviación (FAA). La aeronave, que anteriormente figuraba bajo la sociedad Combs LoveAir LLC con la matrícula N1969C, ahora aparece registrada como T7-OKS, con base en San Marino.

Aunque el monto exacto de la venta no fue revelado, People señaló que aviones similares en el mercado actual se cotizan entre USD 15 millones y USD 30 millones, lo que permite dimensionar el valor del activo liquidado.

El historial reciente del avión está estrechamente ligado al deterioro de la situación judicial de Combs. En marzo de 2024, People rastreó el Gulfstream G550 en un vuelo que partió de California hacia Antigua, justo cuando agentes federales allanaban las residencias del productor en Los Ángeles y Miami.

En ese contexto, las imágenes del músico abordando el jet, compartidas por él mismo en redes sociales, se transformaron en un símbolo del final de una era. Meses después, en julio, Combs publicó un video subiendo a la aeronave y escribió: “No hay nada como el hogar”. Semanas más tarde, la justicia federal dictó sentencia.

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El juez Arun Subramanian condenó a Sean “Diddy” Combsa 50 meses de prisión por dos delitos federales relacionados con el transporte con fines de prostitución. La sentencia también incluyó cinco años de libertad supervisada y una multa máxima de USD 500.000.

Teniendo en cuenta el tiempo ya cumplido en prisión preventiva, se estima que el productor permanecerá privado de la libertad por aproximadamente tres años más.

Durante la audiencia de sentencia, Combs se mostró visiblemente afectado y ofreció disculpas públicas. Reconoció que sus acciones fueron “repugnantes, vergonzosas y enfermizas”, y admitió haber fallado a su familia, afirmando que “mis hijos merecen algo mejor” y que “fallé como hijo a mi madre”.

El equipo legal del artista continúa activo en los tribunales. Su abogada, Alexandra Shapiro, presentó una apelación ante la corte federal en la que sostiene que la sentencia de 50 meses es “ilegal, inconstitucional y una perversión de la justicia”.

La defensa argumenta que el juez Subramanian no respetó las directrices de sentencia y tomó en cuenta hechos por los que Combs había sido absuelto. La petición busca anular la condena, obtener un nuevo juicio o lograr una reducción significativa de la pena.

Paralelamente, el caso se ve agravado por decenas de demandas civiles que acusan al productor de abuso sexual, violación y explotación. En varias de ellas se afirma que Combs utilizó su fama y recursos para intimidar y silenciar a los denunciantes, con relatos que incluyen consumo de drogas en fiestas organizadas por él o su entorno.

A través de sus portavoces, Combs niega categóricamente todas las acusaciones y sostiene que “nunca abusó sexualmente ni traficó con nadie, ni hombre ni mujer, adulto o menor”.

La venta de su jet privado marca así otro hito en la caída pública de una de las figuras más influyentes de la industria musical estadounidense.

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