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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que su gobierno discrepa del plan respaldado por Estados Unidos que contempla el desarme del movimiento islamista Hamás y la posterior retirada de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza.
El pasado jueves, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un sorpresivo acuerdo para poner fin a la guerra en Gaza, que incluye el desarme de Hamás y la retirada israelí del territorio palestino.
El movimiento islamista, que gobierna Gaza desde 2007, confirmó horas después que aceptó el plan.
En un video publicado en sus redes sociales el martes por la noche, Netanyahu señaló que el equipo de Trump "cree que puede lograr el desarme de Hamás y la desmilitarización de Gaza".
"Estamos verificando esto. Nos enviaron un borrador: no estuvimos de acuerdo con él, no es nuestro borrador. Enviamos nuestros comentarios", agregó.
Netanyahu también reveló que el lunes se reunió con la Junta de Paz respaldada por Estados Unidos y recibió garantías de que el Ejército israelí solo abandonaría sus posiciones actuales en Gaza una vez que Hamás se desarme.
Sin embargo, el primer ministro enfrenta una creciente presión de sus socios de coalición de extrema derecha, quienes le exigen rechazar el acuerdo.
Dos ministros de ese sector solicitaron el martes una nueva votación sobre el plan, al considerar que el texto final se aparta de lo discutido inicialmente.
El gabinete de seguridad israelí, del que forman parte el ministro de Finanzas, Betsalel Smotrich, y la ministra de Colonización, Orith Struk, había aprobado previamente el plan impulsado por Trump, que contempla, entre otras medidas, el despliegue de tropas internacionales de mantenimiento de la paz en Gaza.
Netanyahu había convocado una reunión del gabinete de seguridad para el martes, pero esta fue aplazada hasta el jueves, según la prensa israelí, debido a la campaña para las elecciones primarias de su partido, Likud, de cara a los comicios del 27 de octubre, que se prevén reñidos.
Para Tal Elovits, investigador del centro de estudios israelí Molad, la petición de ambos ministros debe interpretarse "como una maniobra de campaña" destinada a aumentar la presión sobre Netanyahu.
En la práctica, Israel tiene dificultades para rechazar el plan debido a su aislamiento en la escena internacional.
"Netanyahu no tiene otra opción más que escuchar al único amigo que le queda en la comunidad diplomática", es decir, al presidente Donald Trump, estimó Elovits.
Mientras tanto, las presiones ejercidas por Estados Unidos para que Israel reduzca los ataques en Gaza antes de una retirada parcial, como contempla el acuerdo, parecen comenzar a dar resultados.
Según la prensa israelí, las tropas recibieron la orden de esperar la autorización del jefe del Estado Mayor antes de realizar cualquier ataque selectivo en el enclave palestino, salvo en situaciones de "peligro inminente".