Lo que dijo el papa Francisco a los obispos latinoamericanos

El papa Francisco (c) durante su encuentro con los obispos latinoamericanos, en la iglesia San Francisco de Asís. / Lazaro Gutierrez/Panama2019

El papa Francisco, en Panamá por la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), sostuvo este jueves 24 de enero un encuentro con obispos latinoamericanos, en que les pidió escuchar a su pueblo, a sus curas y promover más programas y centros educativos para acompañar a los jóvenes.

A continuación, algunos de los puntos más destacados del discurso del santo padre:

  • "Su vida y enseñanza son fuente constante de inspiración para nuestras Iglesias, y de modo particular, para nosotros obispos", sobre la figura del san Óscar Romero.
  • " No hemos inventado la Iglesia, ella no nace con nosotros y seguirá con nosotros".
  • "El martirio no es sinónimo de pusilanimidad o de la actitud de alguien que no ama la vida y no sabe reconocer el valor que esta tiene. Al contrario, el mártir es aquel que es capaz de darle carne y hacer vida esta acción de gracias. Romero sintió con la Iglesia porque, en primer lugar, amó a la Iglesia como madre que lo engendró en la fe y se sintió miembro y parte de ella".
  • "El pastor, para buscar y encontrarse con el Señor, debe aprender y escuchar los latidos de su pueblo, percibir 'el olor' de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias y así escudriñar y descubrir a través de él la voluntad de Dios que nos llama".
  • "En la Iglesia, Cristo vive entre nosotros y por eso tiene que ser humilde y pobre, ya que una Iglesia altanera, una Iglesia llena de orgullo, una Iglesia autosuficiente, no es la Iglesia de la kénosis".
  • "Es importante, hermanos, que no tengamos miedo de tocar y de acercarnos a las heridas de nuestra gente, que también son nuestras heridas y esto hacerlo al estilo del Señor. El pastor no puede estar lejos del sufrimiento de su pueblo".
  • "La kénosis de Cristo implica abandonar la virtualidad de la existencia y de los discursos para escuchar el ruido y la cantinela de gente real que nos desafía a crear lazos".
  • "Esta Jornada Mundial de la Juventud es una oportunidad única para salir al encuentro y acercarse aún más a la realidad de nuestros jóvenes, llena de esperanzas y deseos, pero también hondamente marcada por tantas heridas".
  • "Ellos portan consigo una inquietud que debemos valorar, respetar y acompañar, y que tanto bien nos hace a todos porque desinstala y nos recuerda que el pastor nunca deja de ser discípulo y está en camino".
  • "¡Cómo no agradecer tener jóvenes inquietos por el Evangelio!"
  • "Los exhorto, pues, a promover programas y centros educativos que sepan acompañar, sostener y potenciar a sus jóvenes; 'róbenselos' a la calle antes de que sea la cultura de la muerta la que, 'vendiéndoles humo' y mágicas soluciones, se apodere y aproveche de su imaginación. Y háganlo no con paternalismo, de arriba a abajo, porque eso no es lo que el Señor nos pide, sino como padres, como hermanos a hermanos. Ellos son rosto de Cristo para nosotros y a Cristo no podemos llegar de arriba a abajo, sino de abajo a arriba".
  • "Son muchos los jóvenes que dolorosamente han sido seducidos con respuestas inmediatas que hipotecan la vida".
  • "El mañana exige respetar el presente dignificando y empeñándose en valorar las culturas de vuestros pueblos. En esto también se juega la dignidad: en la autoestima cultural".
  • "Vuestros pueblos no son el 'patio trasero' de la sociedad ni de nadie. Tienen una historia rica que ha de ser asumida, valorada y alentada".
  • "Muchos de los migrantes tienen rostro joven, buscan un bien mayor para sus familias, no temen arriesgar y dejar todo con tal de ofrecer el mínimo de condiciones que garanticen un futuro mejor".
  • "La Iglesia, gracias a su universalidad, puede ofrecer esa hospitalidad fraterna y acogedora para que las comunidades de origen y las de destino dialoguen y contribuyan a superar miedos y recelos, y consoliden los lazos que las migraciones, en el imaginario colectivo, amenazan con romper".
  • "Romero no era un administrador de recursos humanos, no gestionaba personas ni organizaciones, sentía con amor de padre, amigo y hermano. Una vara un poco alta, pero vara al final para evaluar nuestro corazón episcopal".
  • "Es importante que el cura encuentre al padre, al pastor en el que 'mirarse' y no al administrador que quiere 'pasar revista de las tropas'".
  • "La autoridad en el pastor radica especialmente en ayudar a crecer, en promover a sus prebísteros, más que en promoverse a sí mismo. Eso lo hace un solterón. La alegría del padre/pastor es que ver sus hijos crecieron y fueron fecundos. Hermanos, que esa sea nuestra autoridad y el signo de nuestra fecundidad".
  • "La pobreza es madre y muro porque custodia nuestro corazón para que no se deslice en concesiones y compromisos que debilitan la libertar y parresía a la que el Señor nos llama".
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