Imperdonable: Corazón Negro
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San Miguelito, Panamá/San Miguelito cerró abril de 2026 marcado por una escalada de violencia que dejó múltiples homicidios, entre ellos dobles asesinatos, ataques a quemarropa y víctimas alcanzadas en distintos puntos del distrito. La situación obligó a las autoridades a reforzar operativos policiales mientras crece la preocupación entre residentes por el avance de las disputas entre grupos criminales.
Uno de los casos que más conmoción causó fue el hallazgo de dos jóvenes amordazados en el sector de Santa Librada. Ambos fueron encontrados sin vida, en un crimen que volvió a poner sobre la mesa el nivel de brutalidad con el que están operando las estructuras delincuenciales en la zona.
A ese hecho se sumó el asesinato de un adulto mayor y otras nueve víctimas reportadas durante el mes, en una cadena de episodios violentos que mantiene bajo tensión a varias comunidades del distrito.
Frente al incremento de los homicidios, la Policía Nacional puso en marcha la primera fase de la operación “Intervención Control Territorial Focalizada”, en sus partes uno y dos. De acuerdo con cifras oficiales, más de cien personas fueron capturadas entre finales de abril y los primeros días de mayo como parte de las acciones desplegadas en San Miguelito.
El subcomisionado Javier Batista aseguró que la mayoría de los delitos violentos registrados están vinculados directamente a grupos criminales.
“La incidencia delictiva en su gran mayoría, un noventa y ocho por ciento, tiene que ver con grupos delincuenciales. Producto de esos eventos se registran detonaciones y, en algunos casos, las llamadas balas perdidas terminan afectando residencias o terceros a distancia. Lo que buscamos justamente es minimizar esas acciones”, señaló el jefe policial.
Para especialistas en criminología, la ola de homicidios responde a una reorganización interna dentro de las pandillas y grupos criminales que operan en el distrito.
El criminólogo Tirso Castillo explicó que varias estructuras delictivas atraviesan una etapa de debilitamiento tras la captura o muerte de antiguos cabecillas, situación que estaría provocando nuevas disputas por el control territorial.
“Hay grupos criminales que ya están en decadencia, que están en crisis porque sus principales cabecillas están privados de libertad o han fallecido. Entonces, nuevos líderes quieren tomar el control y eso es lo que está generando esta ola de homicidios”, afirmó.