Una Luz de Esperanza
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En la comunidad de Costa del Sol, en Veracruz, la falta de agua potable obliga a sus residentes a recurrir a soluciones improvisadas y costosas para cubrir una necesidad básica: el acceso al agua.
Encarnación Rodríguez, residente del sector, abrió las puertas de su casa para mostrar cómo sobrevive ante la escasez. A un costado de su vivienda mantiene un tanque que debe llenar constantemente comprando agua a vendedores informales.
“Lo llené anoche a las ocho y me costó ocho dólares”, cuenta. El suministro llega en vehículos particulares que recorren la zona vendiendo agua. “Hay otros que lo venden a diez, pero a mí me lo dejaron en ocho”, agrega.
Ese tanque, que abastece su hogar, apenas le alcanza entre tres y cuatro días, por lo que debe repetir el gasto varias veces a la semana.
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El agua que compra no es tratada. Proviene de zonas más bajas de Veracruz, donde sí hay suministro.
“Esto es para bañarse, cocinar, limpiar, para todo”, explica Rodríguez, quien asegura que en su comunidad, ubicada en una zona elevada, el agua no llega por tuberías.
Para rendir el recurso, la familia utiliza cubetas para medir el consumo. “Si no, el bolsillo se rompe”, dice, reflejando el impacto económico que representa esta situación.
Ante la falta de suministro constante, muchos residentes han instalado sistemas artesanales para recolectar agua de lluvia, conectando tuberías desde los techos hacia los tanques.
“Eso es cuando llueve… sirve para lavar, fregar y otras cosas”, explica. Sin embargo, la falta de precipitaciones recientes ha agravado la situación.
Según Rodríguez, la última vez que vio un camión cisterna abasteciendo el área fue el 26 de diciembre. Desde entonces, han pasado casi cuatro meses sin apoyo.
Pero el problema no es nuevo. En la comunidad existen tanques instalados por el Idaan que llevan años sin funcionar.
“Eso fue por el 2004, cuando vino un político y los llenó. Solo funcionaron como dos años y medio. De ahí en adelante, nada”, relata. Hoy, esas estructuras permanecen abandonadas.
Cuando llegan las cisternas, lo hacen únicamente hasta la vía principal. Los residentes deben improvisar conexiones con mangueras que pasan por cercas y estructuras para poder llenar sus tanques.
Esta es la realidad de muchas familias en Costa del Sol: un acceso limitado, irregular y costoso al agua potable, pese a estar a pocos kilómetros de la capital panameña.
Mientras tanto, los residentes esperan respuestas de las autoridades, incluyendo el Idaan y representantes locales, ante una situación que, aseguran, lleva años sin solución.