Imperdonable: Corazón Negro
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Coclé/La producción de cítricos en la provincia de Coclé, una de las más importantes del país, enfrenta una amenaza silenciosa pero devastadora. Aunque el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) asegura avances en el control de la plaga, la presencia de una bacteria letal mantiene en alerta a productores y autoridades fitosanitarias.
En distritos como Penonomé, donde la naranja representa un rubro clave para la economía local, la vigilancia no se ha relajado. Por el contrario, técnicos del MIDA han intensificado los operativos de seguimiento y han puesto en marcha nuevas estrategias para contener la propagación de la enfermedad, que ya ha sido detectada en varias regiones del país.
El director nacional de Sanidad Vegetal, Emmeris Quintero, advierte que se trata de la principal amenaza actual para los cítricos. “Es una bacteria que ataca el árbol, lo amarillea, le hace perder las hojas y finalmente lo seca. No tiene cura”, explicó. Según detalló, el problema no es solo la bacteria, sino también el insecto que la transporta y facilita su expansión.
La enfermedad, que ya se había reportado inicialmente en Bocas del Toro, ha logrado extenderse a provincias como Chiriquí y Coclé, donde se han detectado brotes puntuales. En estos casos, la respuesta ha sido contundente: eliminar los árboles afectados para evitar que el contagio se propague.
“Si aparece un brote, hay que confinarlo y eliminar el árbol. No hay otra alternativa”, sostuvo Quintero, dejando claro que las medidas, aunque drásticas, son necesarias para proteger el resto de las plantaciones.
Como parte de la estrategia, el MIDA también apuesta por la producción de material vegetal más resistente. En Divisa, funciona un invernadero donde se generan yemas certificadas que luego son distribuidas a viveros, con el objetivo de garantizar cultivos más sanos y menos vulnerables.
Pese a los esfuerzos, los técnicos reconocen que la enfermedad es altamente agresiva y, hasta ahora, incurable. La única forma de controlarla sigue siendo la detección temprana y la eliminación inmediata de los árboles infectados.
Las autoridades han reiterado el llamado a los productores para que estén atentos a cualquier signo sospechoso, especialmente el amarillamiento de las hojas. Ante estos síntomas, recomiendan acudir de inmediato a las agencias del MIDA para realizar las pruebas correspondientes.
Aunque en Coclé algunos brotes han sido controlados, la amenaza persiste. La lucha contra esta bacteria, que ya ha causado estragos en otros países de la región, continúa siendo una carrera contra el tiempo para evitar un impacto mayor en la producción nacional de cítricos.