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Ciudad de Panamá/El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa , lanzó un llamado urgente a la conciencia nacional tras observar manifestaciones de degradación durante las recientes celebraciones del carnaval, expresando su profunda preocupación por la denigración de la mujer en algunas presentaciones públicas.
En su mensaje, Ulloa advirtió que una sociedad se mide por la manera en que trata a sus mujeres y señaló que cuando, en nombre del entretenimiento, la mujer es reducida a objeto visual, instrumento de provocación o recurso publicitario, se produce una herida profunda en el tejido moral del país.
"La mujer no es espectáculo ni mercancía. Es persona, es dignidad, es imagen de Dios y columna fundamental de la familia y de la sociedad", subrayó Ulloa.
El arzobispo enfatizó que la banalización de la dignidad femenina, aunque sea entre música y aplausos, tiene consecuencias culturales que no pueden ignorarse. Aclaró que no se trata de moralismo ni de nostalgia estéril, sino de responsabilidad cultural.
"La verdadera libertad no consiste en la autoexposición sin límites ni en la búsqueda de validación superficial, sino en reconocer el propio valor y dignidad", expresó.
Monseñor Ulloa hizo un llamado específico a las autoridades y organizadores para revisar reglamentos y criterios de supervisión, recordando que no todo vale en nombre del turismo o la rentabilidad. Invitó a patrocinadores y medios de comunicación a asumir su responsabilidad ética, ya que lo que se promueve y amplifica moldea mentalidades.
Reconociendo que el carnaval forma parte del alma de los pueblos y constituye una tradición histórica de creatividad, identidad cultural y encuentro intergeneracional, el arzobispo expresó que precisamente por su valor social resulta más doloroso cuando se deforma su esencia. Indicó que el carnaval puede ser alegre sin ser vulgar, creativo sin ser ofensivo y competitivo sin ser degradante.
Asimismo, exhortó a las tunas y agrupaciones a redescubrir el ingenio y la elegancia como formas superiores de competencia, y a las familias a educar en el respeto y el valor de la dignidad personal. "Recuperar el carnaval es recuperar el respeto", afirmó, señalando que Panamá merece celebraciones que enaltezcan su identidad y fortalezcan una cultura que construya, no que erosione.