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Panamá/Con un llamado a dejar atrás la confrontación política y abrir una etapa de diálogo, transparencia y cooperación entre los órganos del Estado, Shirley Castañeda asumió este miércoles la presidencia de la Asamblea Nacional, desde donde ofreció mantener una relación institucional con el Ejecutivo, aunque dejó claro que ello no implicará renunciar a la independencia del Legislativo.
En su primer discurso como presidenta del Legislativo, Castañeda apeló a la unidad nacional al comparar la política con la selección de fútbol de Panamá. "Por encima de nuestras diferencias hay una camiseta que nos une y esa camiseta se llama Panamá", expresó. Añadió que, pese a las diferencias partidarias, "todos somos parte de un mismo equipo y ese equipo juega para Panamá", por lo que sostuvo que la política debe dejar de ser un escenario de enfrentamientos para convertirse en una herramienta de solución a los problemas nacionales.
La nueva presidenta reconoció el trabajo realizado por su antecesor, Jorge Herrera, y anunció que impulsará una Asamblea más cercana a la ciudadanía. "Me comprometo a sostener debates abiertos, sinceros, de frente y de altura", afirmó. También prometió fortalecer la participación ciudadana mediante un parlamento abierto digital, al señalar que "la transparencia no consiste únicamente en publicar información, significa permitir que la ciudadanía participe, comprenda y evalúe el trabajo de sus instituciones".
Castañeda fijó como prioridades la generación de empleo, el acceso al agua potable, la salud, la educación, la inversión y el desarrollo de las provincias y comarcas. En ese contexto, indicó que "Panamá no necesita una Asamblea de insultos, necesita una Asamblea de soluciones; no necesita gritos para las redes sociales, necesita argumentos; no necesita shows vacíos, necesita resultados". Asimismo, afirmó que "la mejor política social es un empleo digno", al considerar que la reactivación económica debe ocupar un lugar central en la agenda legislativa.
Dirigiéndose al presidente de la República, la diputada reiteró su disposición de mantener una relación de cooperación entre los poderes del Estado. "Desde esta presidencia reitero nuestra disposición de mantener una relación respetuosa, institucional y permanente entre los órganos del Estado", manifestó. No obstante, marcó un límite al precisar que "esa cooperación no significa subordinación", y aseguró que la Asamblea respaldará las iniciativas que beneficien al país, ejercerá el control político cuando corresponda y "defenderá siempre su independencia constitucional".
Otro de los ejes de su discurso fue la educación. La presidenta propuso abrir "una gran conversación nacional sobre la educación panameña" para adaptar el sistema educativo a los cambios tecnológicos y a las demandas del mercado laboral. Además, hizo un llamado a cerrar la brecha digital al advertir que "ningún niño debe quedarse atrás".
Al cerrar su intervención, Castañeda reiteró que su administración estará guiada por el diálogo y el servicio público. "Esta Asamblea tendrá las puertas abiertas", aseguró, al prometer que el Legislativo trabajará para que las leyes "no sean papeles bonitos, sino herramientas que mejoren la vida de cada uno de nuestros ciudadanos", insistiendo en que "la prioridad será Panamá".
El diálogo como herramienta para alcanzar consensos y el rechazo a la confrontación marcaron el discurso de despedida del diputado Jorge Herrera, quien este martes entregó la presidencia de la Asamblea Nacional defendiendo la gestión que encabezó durante el último año y exhortando a la nueva administración a mantener el consenso por encima de las diferencias políticas.
Al cerrar su periodo al frente del Legislativo, Herrera aseguró que una de las principales lecciones de su administración fue demostrar que las diferencias políticas no impiden alcanzar acuerdos. "Aprendimos que no hace falta pensar igual para avanzar juntos", afirmó. Agregó que, pese a los desacuerdos entre las bancadas, "una y otra vez elegimos el mismo camino, el del diálogo, por encima de la confrontación", una fórmula que, según dijo, permitió tender puentes entre los distintos sectores representados en la Asamblea.
El diputado destacó que durante su gestión se promovió una relación de cooperación con los demás órganos del Estado y defendió que la independencia institucional no debe traducirse en conflictos. "Un país no avanza cuando sus instituciones se pelean, avanza cuando se respetan, cuando trabajan juntos por el bien común de este país", expresó. A su juicio, ese ambiente de entendimiento permitió la aprobación de proyectos importantes, entre ellos la ley de sustancia económica, respaldada por unanimidad. "Esos 70 votos no fueron un golpe de suerte, fueron el fruto de horas de conversaciones, de escuchar al que pensaba distinto", manifestó.
Herrera también defendió el manejo administrativo del Legislativo al asegurar que "cuidamos cada balboa" y que el presupuesto se ejecutó con responsabilidad. No obstante, reconoció que quedaron tareas pendientes, como la discusión de las reformas al Reglamento Interno de la Asamblea, aunque insistió en que la prioridad del país debe centrarse en generar empleo y reactivar la economía. "La gente que está allá afuera quiere que impulsemos leyes económicas, que mueva la economía y le demos generación de empleo al pueblo panameño", sostuvo.
En uno de los pasajes más personales de su intervención, Herrera afirmó que se marcha con la tranquilidad de haber actuado con transparencia. "Hoy puedo decirlo con la frente en alto, trabajamos con honestidad, trabajamos sin descanso y trabajamos siempre pensando primero en Panamá", dijo. También reconoció que su administración no fue perfecta. "No vengo aquí a decirles que todos lo hicimos bien y todo fue perfecto. Sería deshonesto", expresó.
Antes de entregar oficialmente el cargo, el diputado envió un mensaje a su sucesora, Shirley Castañeda, a quien deseó éxito al frente del Legislativo, y reiteró que continuará respaldando las iniciativas que beneficien al país. Cerró su intervención con un llamado a rebajar el tono de la política panameña. "El futuro de Panamá no se construye gritando más fuerte que el otro, se construye dialogando, escuchando y trabajando juntos", afirmó, al asegurar que deja la presidencia convencido de que "el diálogo y los acuerdos siempre producen mejores resultados que la confrontación"