Aumento de personas en condición de calle; una bomba social

Lo que antes se percibía como casos aislados hoy se ha convertido en un fenómeno estructural que crece bajo los puentes, en las esquinas y en los espacios públicos de la metrópoli.

Aumento de personas en situación de calle; una 'bomba social' / Fabio Caballero

Ciudad de Panamá/La cantidad de personas en condición de calle en la capital supera los mil casos, mientras organizaciones como el Centro San Juan Pablo II exigen políticas públicas urgentes, prevención efectiva y un cambio de mirada social para evitar que la indigencia se normalice en las aceras panameñas.

La ciudad de Panamá enfrenta una realidad cada vez más visible y alarmante: el aumento sostenido de personas en condición de calle. Lo que antes se percibía como casos aislados hoy se ha convertido en un fenómeno estructural que crece bajo los puentes, en las esquinas y en los espacios públicos de la metrópoli.

Según datos compartidos por Ariel López, del Centro San Juan Pablo II, la cifra oscila entre 800 y 1 000 individuos, de los cuales su organización atiende a 150 diariamente. Esta crisis no es solo un reflejo de la pobreza, sino un síntoma claro de fracturas sistémicas en la salud mental, el empleo, la prevención y la asistencia social.

La urgencia de una intervención integral

López señala que la normalización de la indigencia es uno de los mayores riesgos de esta situación. “Se ha perdido la sensibilidad; antes era un escándalo, hoy pasa desapercibido”, afirma.

Detrás de esta realidad hay dolores emocionales no atendidos, trastornos de salud mental no diagnosticados y una brecha profunda en los mecanismos de reinserción social. Aunque el consumo de sustancias influye, un porcentaje significativo de los casos responde directamente a condiciones psiquiátricas como esquizofrenia o bipolaridad.

Ariel López, del Centro San Juan Pablo II.
Ariel López, del Centro San Juan Pablo II. / TVN Noticias

La falta de centros especializados y de un acompañamiento estatal continuo convierte a la calle en el último refugio.

Frente a esta emergencia, las respuestas institucionales aún son incipientes. Aunque se anuncia la apertura de un albergue municipal en Las Garzas con capacidad para 250 personas, López advierte que los operativos aislados no resuelven el problema.

“No se resuelve metiendo a la gente a la fuerza. Se requiere motivación, proceso y lugares reales de rehabilitación”, sostiene. En la Asamblea Nacional reposan proyectos de ley sobre el tema, pero sin avances legislativos significativos. La sociedad panameña, subraya, debe exigir políticas de prevención, atención temprana y oportunidades reales de reinserción laboral y social.

Gestión de la Alcaldía

La Alcaldía de Panamá, a través de su Dirección de Gestión Social, dirigida por Lisbeth Cunningham, ha realizado un censo detallado, identificando a 1,059 personas en condición de calle con nombre y apellido.

Esta población proviene de diversas áreas, incluyendo Panamá Oeste, Colón, San Miguelito, el centro de la capital y provincias como Veraguas y Los Santos.

El centro de la capital se ha convertido en un punto de atracción para estas personas, donde pernoctan en las calles. Un dato crucial revelado por Cunningham es que el 92% de esta población consume sustancias, lo que subraya la necesidad de un enfoque de salud en su atención.

El plan de "atención de contacto en calle" implica un dispositivo móvil que levanta a las personas de las calles, les proporciona alimentos y atención básica primaria. Posteriormente, se establecen alianzas con organizaciones no gubernamentales para ofrecer un paso hacia la rehabilitación.

Cunningham enfatiza que, aunque hay historias de éxito, la legislación panameña no permite la obligatoriedad del tratamiento, lo que significa que las personas pueden decidir abandonar los programas en cualquier momento.

Una de las iniciativas más prometedoras es la creación del Centro de Las Garzas, que será el único centro oficial de tratamiento y rehabilitación del país. Este proyecto es fruto de un trabajo coordinado con el Ministerio de Salud, el Ministerio de Desarrollo Social y la Iglesia. Actualmente, el albergue se encuentra en la etapa de equipamiento, financiado por la CONAPRED. Tendrá una capacidad para 250 personas (150 hombres y 100 mujeres) y contará con personal especializado aportado por el Ministerio de Salud, incluyendo psiquiatras y médicos generales. Se espera que el centro esté operativo entre finales de junio e inicios de julio.

Con información de Fabio Caballero

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