Carta de Despedida
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Comarca Ngäbe-Buglé/Decenas de comunidades de la comarca Ngäbe Buglé enfrentan una crítica realidad en la que niños y adolescentes deben recorrer kilómetros, en ocasiones hasta tres o cuatro horas diarias, para asistir a clases y cruzar ríos que se tornan peligrosos durante la temporada de lluvias.
Esta situación dejó de ser estadística en octubre pasado, cuando dos niñas perdieron la vida en la zona de Cascabel al ser alcanzadas por una crecida repentina de agua, un hecho que visibilizó la urgencia de intervenciones estructurales en la región.
Ante este escenario, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) anunció el inicio de la construcción de 50 zarzos —estructuras de contención y estabilización de vías— con una inversión inicial de 18 millones de dólares, con la meta de ampliar la intervención a 100 obras en una segunda etapa.
Aunque residentes de las comunidades afectadas valoran el anuncio y aplauden el comienzo de los trabajos, enfatizan que la solución requiere un enfoque integral. No solo caminos, sino acceso a carreteras asfaltadas, puentes peatonales seguros y mejora sustancial en la infraestructura educativa. Esto se debe a que el 90% de los centros escolares de la zona aún funcionan en estructuras precarias construidas entre las décadas de 1970 y 1990.
Emérita Moctezuma, directora de la escuela de Cascabel, subrayó que la prioridad es garantizar condiciones mínimas de seguridad y accesibilidad para los estudiantes. "Lo que se necesita es acceso a una vía de carretera asfaltada, un puente peatonal sobre los ríos y mejora en la infraestructura del colegio", afirmó, destacando que las largas distancias y la falta de vías adecuadas impactan directamente en la asistencia y el rendimiento académico de los niños ngäbes.
Por su parte, José Andrade, ministro de Obras Públicas, reconoció durante una visita técnica que la zona presenta desafíos logísticos significativos. "Estamos aquí para ver las dificultades, lo inaccesible y lo inhóspito que son estos lugares donde estamos haciendo los primeros 50 zarzos", explicó.
El Ministro de Obras Públicas detalló que, pese a las complicaciones que impone la temporada invernal, se estima que las primeras estructuras estén listas entre julio y agosto, mientras que el resto del plan iniciará operaciones con la llegada del próximo verano. La inversión total proyectada asciende a cerca de 38 millones de dólares, distribuidos en dos fases.
En el ámbito presupuestario, Dinoska Montalvo, ministra de Gobierno, abordó la complejidad de la asignación de recursos en un contexto de restricciones fiscales. "Los presupuestos son una ficción; el presupuesto es algo que se supone que puede ocurrir", señaló, añadiendo que su gestión tiene como objetivo "pelear para llevarles esos recursos a estas personas". La Ministra de Gobierno recordó que la aprobación final de los fondos depende de la Asamblea Nacional, encargada de dictaminar la Ley General del Presupuesto.
Mientras se desarrollan las obras de infraestructura, el sistema educativo local enfrenta retos inmediatos. Docentes y directores de escuela consultados señalaron que la inasistencia escolar se incrementa notablemente durante la temporada de invierno, cuando los ríos crecen y los senderos se vuelven intransitables.
Esta realidad obliga a adaptar los procesos pedagógicos, flexibilizando cronogramas y estrategias de enseñanza para estudiantes que, por factores ajenos a su voluntad, no pueden asistir regularmente a clases. La situación refleja la necesidad de coordinar esfuerzos interinstitucionales para que el derecho a la educación llegue de manera efectiva a las comunidades más vulnerables de la comarca Ngäbe Buglé, en el occidente de Panamá.
Con información de Nicanor Alvarado.