Cocodrilos en playas y ciudades: expertos explican por qué aumentan los avistamientos

Actualmente, Mi Ambiente y la UTP desarrollan un proyecto científico para monitorear las poblaciones de cocodrilos en Panamá y diseñar protocolos de manejo ante el aumento de interacciones con humanos.

Avistamientos de cocodrilos en playas y zonas urbanas aumentan preocupación en Panamá / Redacción de TVN Noticias

La reciente aparición de un cocodrilo de gran tamaño en la playa de Juan Hombrón, en Coclé, volvió a encender las alertas sobre la presencia cada vez más frecuente de estos reptiles en balnearios, ríos y zonas urbanas del país.

Especialistas del Ministerio de Ambiente (Mi Ambiente) y de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) aseguran que el fenómeno no responde necesariamente a una sobrepoblación, sino al avance humano sobre los hábitats naturales de estas especies y a una mayor interacción causada por el desarrollo urbanístico y turístico.

“Nosotros hemos ido a vivir en áreas donde vivían naturalmente estas especies”, explicó Erick Núñez, jefe del Departamento de Biodiversidad de Mi Ambiente.

Panamá cuenta con dos especies principales: el cocodrilo americano o cocodrilo aguja (Crocodylus acutus), que habita manglares, playas y desembocaduras de ríos; y el caimán o babilla (Caiman crocodilus), más común en ríos y lagunas de agua dulce.

La investigadora de la UTP Miriam Vanegas explicó que el cocodrilo aguja utiliza las playas para anidar durante el verano, por lo que es común que hembras permanezcan cerca de zonas costeras entre enero y mayo.

Sin embargo, aclaró que el hecho de que ahora sean vistos con mayor frecuencia no significa que antes no estuvieran allí.

Si usted ve un animal de dos metros en adelante, ese animal ha vivido ahí por lo menos 20 o 30 años”, detalló.

Más interacción y redes sociales

Los expertos señalaron que el crecimiento urbano, la destrucción de manglares y la ocupación de áreas costeras han reducido el espacio natural de estas especies.

A esto se suma el impacto de las redes sociales, que amplifican cada avistamiento y generan la percepción de que existen más reptiles que antes.

En los últimos meses se han reportado cocodrilos en playas, cunetas, alcantarillados y patios de viviendas en sectores como Colón, Albrook y Juan Díaz.

Según Núñez, existe evidencia científica que sugiere que algunas poblaciones podrían haber aumentado, aunque aclaró que eso no significa necesariamente que exista una sobrepoblación.

El cocodrilo captado en Juan Hombrón fue evaluado por especialistas de Mi Ambiente y la UTP. Vanegas indicó que el animal fue considerado un “animal problema” debido a su comportamiento.

“Pasó gente cerca para el video y él no reaccionó para esconderse, como normalmente hacen”, explicó.

Ante estos casos, las autoridades aplican protocolos científicos para determinar si un ejemplar representa riesgo para las personas y si debe ser trasladado a otra zona mediante un proceso conocido como traslocación.

No obstante, Núñez advirtió que mover a estos animales es una tarea compleja, ya que debe garantizarse tanto la seguridad humana como la conservación de la especie.

Piden no alimentarlos

Los especialistas insistieron en que alimentar cocodrilos representa uno de los mayores riesgos.

Según Vanegas, cuando estos reptiles se acostumbran a recibir comida de personas o embarcaciones, pueden asociar ciertos movimientos humanos con alimento y reaccionar peligrosamente.

Es lo peor que podemos hacer”, afirmó.

Las mayores concentraciones de cocodrilos han sido detectadas en áreas donde existen desechos de pescado, limpieza de embarcaciones o alimentación turística de animales.

Actualmente, Mi Ambiente y la UTP desarrollan un proyecto científico para monitorear las poblaciones de cocodrilos en Panamá y diseñar protocolos de manejo ante el aumento de interacciones con humanos.

Las autoridades reiteraron que cualquier avistamiento debe ser reportado a Mi Ambiente o a la Policía Ambiental.

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