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La Catedral Metropolitana sigue marcando la historia, el papa consagra su altar

El papa Francisco aseguró entender el 'cansancio' de los sacerdotes, religiosas y laicos consagrados.

Francisco unge el altar de la Catedral Metropolitana

Centro de la Arquidiócesis de Panamá, sus parroquias y de sus iglesias sufragáneas, la Catedral Basílica Santa María la Antigua ha sido punto de encuentro de grandes momentos del país y sigue marcando la historia. Este sábado 26 de enero, el papa Francisco consagró su altar en una memorable ceremonia.

Es la segunda vez que un pontífice la visita, el primero fue san Juan Pablo II, que el 5 de marzo de 1983, llegó a la catedral para reunirse con el clero, ancianos y enfermos.

Este templo católico fue consagrado en 1796, a pesar de que los trabajos de construcción se iniciaron en 1688.

Es sede episcopal de la Arquidiócesis de Panamá y heredera de la catedral que fue erigida por el Papa Adriano VI en la casa del cacique Cémaco, punto donde los españoles e indígenas se enfrentaron y donde se fundó la población que fue dedicada a Santa María la Antigua.

Posteriormente cambió su sede por orden de Pedro Arias de Ávila, quien fundó Panamá en 1519, a orillas del océano Pacífico.

Luego del incendio ocasionado por el pirata Henry Morgan en Panamá la Vieja en 1673, la catedral fue trasladada a la nueva ciudad, en San Felipe.

Además, fue testigo del nacimiento de la República de Panamá, el 3 de noviembre de 1903.

Ceremonia de consagración

El papa comenzó su recorrido en el barrio de San Felipe o Casco Antiguo, a bordo del papamóvil para saludar a cientos de personas que lo esperaban desde temprano a la orilla de las diferentes callejuelas.

Tan pronto Francisco se acercó a la plaza de la Independencia, las campanas de la Catedral Basílica Santa María la Antigua comenzaron a repicar para darle la bienvenida.

El sucesor de Pedro quiso saludar a los que estaban en la histórica plaza antes de ingresar a la catedral y dar inicio a la misa.

Una vez estuvo dentro, Francisco veneró la imagen de la patrona del país, Santa María la Antigua, que fue bendecida en Roma por el papa emérito Benedicto XVI y que se encuentra ahora entronizada en una capilla de la vetusta catedral.

Tras revestirse, el pontífice inició la misa de consagración del altar, el cual bendijo luego de una breve oración.

Una parte de la consagración incluyó el beso de las reliquias de los santos que permanecerán en este altar como señal del sacrificio de Cristo.

Colocó las reliquias de San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, San Oscar Arnulfo Romero y San Juan Pablo II.

Francisco ungió el altar con el santo crisma que se bendice el Jueves Santo y posteriormente el mismo fue limpiado con paños de lino que deberán ser quemados tras el rito.

Sobre el altar se colocó el incienso para cerrar la consagración, en señal de que suban las oraciones que se han dedicado hoy en la catedral.

Parroquianos vistieron el altar de la catedral y sucesivamente se fueron colocando los diferentes ornamentos que permanecerán como recuerdo de este memorial.

Homilía del pontífice

Poco antes de iniciar su homilía, el papa Francisco señaló que el mensaje estaba pensado en los sacerdotes, religiosas y laicos consagrados, y las causas que pueden provocarles “la fatiga del camino”, como las largas horas de trabajo y las “tóxicas” condiciones laborales.

Francisco resaltó que esto lleva a una tentación que llamó “cansancio de la esperanza”, que nace cuando de cara al futuro la realidad “cachetea”.

El pontífice argentino, de 82 años, alentó a los sacerdotes a tener la valentía como Jesús para vencer esta fatiga y reencontrarse con el amor que inspiró su vocación.

Es un cansancio paralizante. Nace de mirar para adelante y no saber cómo reaccionar ante la intensidad y perplejidad de los cambios que como sociedad estamos atravesando”, expresó el santo padre.

"Las fatigas del camino acontecen y se hacen sentir. Gusten o no gusten están, y es bueno tener la misma valentía que tuvo el Maestro para decir: 'dame de beber", agregó Francisco más adelante.

Reconoció que en la Iglesia este cansancio nace al constatar que está "herida por su pecado".

El papa no omitió en su homilía que los cambios de la sociedad ponen en duda la viabilidad de la vida religiosa en el mundo de hoy.

La esperanza cansada será sanada y gozará de esa ‘particular fatiga del corazón’ cuando no tema volver al lugar del primer amor y logre encontrar, en las periferias y desafíos de hoy se nos presentan, el mismo canto, la misma mirada que suscitó el canto y la mirada de nuestros mayores”, apuntó el papa argentino a los presentes en la catedral.

Sobre la catedral, como “fiel testigo de la historia” del pueblo panameño, Francisco dijo que ésta ya no pertenece solo al pasado, sino que es “belleza del presente”.

“Hoy es nuevamente regazo que impulsa a renovar y alimentar la esperanza, a descubrir cómo la belleza del ayer se vuelve base para construir la belleza del mañana”, manifestó.

Arzobispo Ulloa agradece al papa Francisco

Antes de culminar la santa misa, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, agradeció al pontífice por la consagración del altar de la Catedral Basílica Santa María la Antigua, que dijo hoy abre “una nueva página”.

“La Iglesia católica en Panamá ha entretejido su historia con la historia del pueblo. Y este templo ha sido testigo de ese caminar, en el que hemos tenido muchas alegrías y tristezas, pero sobre todo también de esperanza”, expresó Ulloa.

El monseñor agregó que están comprometidos en acompañar a Francisco en la conversión que requiere la Iglesia, para recuperar el “rostro auténtico” de una misericordiosa, cercana, acogedora, servidora y para ser casa de comunión para todos, “sin exclusión de nadie”.

“Usted no está solo en este proceso de renovación y conversión”, subrayó el arzobispo, que además aprovechó para entregar una pintura a Francisco.

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