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Panamá volvió a quedar rezagado en el Índice de Percepción de la Corrupción divulgado por Transparencia Internacional, que evalúa a 182 países y territorios según los niveles de percepción de corrupción en el sector público.
El país obtuvo 33 puntos, la misma calificación que el año pasado, lo que evidencia un estancamiento en la lucha contra la corrupción.
El informe, compartido en Panamá con el apoyo de la Fundación Libertad Ciudadana, fue analizado por Carlos Barsallo, miembro de esa organización, quien advirtió que el país se ha acostumbrado a resultados mediocres.
Panamá está estancado. Con 33 puntos es como sacar una F en la universidad. Estamos igual que el año pasado y, si no hacemos nada diferente, el próximo año será lo mismo”, señaló.
Barsallo calificó la publicación anual del índice como “una especie de ritual de la anticorrupción”, donde cada año se repite la expectativa de subir o bajar algunos puntos, pero sin cambios estructurales reales.
El Índice de Percepción de la Corrupción no encuesta directamente a ciudadanos. Se trata de un “índice de índices” que recopila datos de 13 mediciones internacionales, de las cuales ocho aplican para Panamá, elaboradas por organismos como el World Justice Project, el Foro Económico Mundial, The Economist Intelligence Unit y Freedom House, entre otros.
Estas mediciones analizan factores como el soborno, la impunidad, el nepotismo, los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la protección a denunciantes.
Barzallo advirtió que en Panamá persiste un fuerte temor a denunciar. Citó datos del CIEPS que indican que un 74% de los panameños teme denunciar actos de corrupción por miedo a represalias o a que el proceso termine afectando al denunciante y no al denunciado.
A juicio del experto, el principal problema no es solo la corrupción, sino la impunidad.
“La independencia es clave. Las personas que investigan y juzgan deben sentirse y querer ser independientes, incluso frente a quien los nombró”, sostuvo.
Añadió que en Panamá existe la percepción de que se investiga a quienes ya dejaron el poder, pero no a quienes lo ejercen, lo que refuerza la desconfianza ciudadana.
En el contexto regional, América, desde Canadá hasta Argentina, tiene un promedio de 42 puntos. Panamá, con 33, se ubica nueve puntos por debajo.
En la región, los mejor calificados son Canadá, Chile, Uruguay y Costa Rica. Entre los peores figuran Venezuela, Nicaragua y Cuba.
A nivel mundial, Dinamarca y Finlandia encabezan consistentemente el ranking.
Barzallo destacó que 31 países mejoraron su puntuación este año, 50 empeoraron y alrededor de 100, incluido Panamá, permanecieron sin cambios.
Sobre los intentos de reformas anticorrupción en la Asamblea Nacional, el analista fue escéptico.
“Pensar que solo con nuevas leyes se resolverá el problema es ingenuo. Si la ley es muy buena, probablemente no será aprobada por intereses creados. Y si se aprueba, sin independencia real no habrá resultados”, afirmó.
También advirtió que el crimen organizado no solo se limita al pandillerismo, sino que incluye estructuras complejas donde participan profesionales y redes financieras que facilitan actividades ilícitas.
El informe vuelve a colocar a Panamá ante un diagnóstico repetido: estancamiento, percepción negativa internacional y desafíos estructurales en materia de independencia institucional y rendición de cuentas.
“Ojalá el próximo año mejoremos”, concluyó Barzallo, aunque advirtió que sin cambios profundos el resultado podría repetirse.