'Era una zona cero devastada': Rescatistas panameños narran el impacto de los terremotos en Venezuela a un mes

Integrantes del Senafront y del Sinaproc aseguraron que la emergencia fue una de las más complejas que han enfrentado. Además de describir las labores de rescate, hicieron un llamado a reforzar la cultura de gestión del riesgo y la preparación ante desastres.

La misión que marcó sus vidas: rescatistas panameños narran su experiencia tras un mes de los terremotos en Venezuela / Redacción de TVN Noticias

Ciudad de Panamá, Panamá/Este 24 de julio se cumple un mes del doble sismo que sacudió a Venezuela y dejó un panorama de destrucción, edificios colapsados y decenas de víctimas. En medio de la emergencia, Panamá envió en su momento un equipo especializado de búsqueda y rescate que permaneció poco más de una semana en la zona cero colaborando en las labores para localizar sobrevivientes y recuperar cuerpos.

Dos de esos rescatistas, Simón Coronado, del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), y Reyes Jiménez, del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), compartieron su experiencia y recordaron los momentos más difíciles de una misión que, aseguran, dejó profundas enseñanzas tanto a nivel profesional como humano.

Reyes Jiménez, con experiencia en misiones internacionales en México y Turquía, describió la escena que encontró al llegar a Venezuela como una de las más impactantes de su carrera. Explicó que el principal reto fue la magnitud del colapso estructural, ya que numerosos edificios no cedieron de forma vertical, sino que sus pisos se comprimieron unos sobre otros, dificultando el acceso a posibles sobrevivientes.

"Cuando llegamos, la prioridad era determinar cómo ingresar de forma segura para intentar rescatar personas con vida", relató. El equipo panameño trabajó junto a especialistas de Francia, Alemania y otros países, utilizando unidades caninas, equipos tecnológicos y evaluaciones estructurales para planificar cada intervención sin poner en riesgo a los rescatistas.

Simón Coronado recordó que, al llegar a una zona en el estado La Guaira, el panorama era desolador. Aunque evitó precisar el número de edificios destruidos, aseguró que eran decenas de estructuras colapsadas, muchas de ellas antiguas y severamente afectadas por la fuerza del terremoto.

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Antes de ingresar a cualquiera de ellas, Coronado explicó que era indispensable evaluar la estabilidad de la estructura y descartar riesgos como fugas de gas o nuevos derrumbes. Añadió que la primera misión siempre es proteger la vida del equipo y que un rescatista no puede convertirse en otro. Más allá del trabajo técnico, ambos coincidieron en que el mayor desafío fue acompañar a las familias que aguardaban noticias de sus seres queridos.

Uno de los momentos que más marcó al equipo ocurrió cuando trabajaron durante cerca de 12 horas para recuperar el cuerpo de una persona cuyo familiar solo pedía poder darle sepultura. Aunque el desenlace no fue el que todos esperaban, los rescatistas aseguran que entregar el cuerpo a sus seres queridos representó un acto de humanidad que jamás olvidarán.

Tras regresar al país, ambos especialistas coincidieron en que la experiencia dejó importantes reflexiones para Panamá, especialmente sobre la necesidad de fortalecer la cultura de prevención y gestión del riesgo.

Los rescatistas insistieron en la importancia de cumplir las normas de construcción, inspeccionar periódicamente las edificaciones y promover la educación ciudadana sobre cómo actuar durante un terremoto.

También recomendaron evitar la difusión de consejos que no siempre son aplicables, como el llamado "triángulo de la vida", y destacaron que cada emergencia requiere decisiones basadas en las características de la estructura y del evento sísmico. Finalmente, hicieron un llamado a que la preparación ante desastres sea una responsabilidad compartida entre las autoridades, el sector privado y la ciudadanía.

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