Imperdonable: Corazón Negro
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Ciudad de Panamá/Las enfermedades cardiovasculares no afectan únicamente a las personas de edad avanzada. El estrés prolongado, las extensas jornadas laborales y una alimentación poco equilibrada se han convertido en factores de riesgo cada vez más frecuentes, incluso entre adultos jóvenes.
Alex González, asesor del Minsa, señaló que las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en Panamá y advirtió que muchos casos no solo están vinculados con padecimientos previos, sino también con altos niveles de estrés.
“Muchas de esas causas no solo están asociadas a enfermedades previas, sino que también están relacionadas con temas de estrés”, indicó González.
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La presión constante y el agotamiento extremo, conocido como síndrome de burnout, pueden afectar tanto la salud mental como el funcionamiento del organismo. Entre las primeras señales se encuentran el cansancio persistente, las dificultades para dormir y el aumento de peso.
“Las personas empiezan a sentirse cansadas, con fatiga crónica. También comienzan a presentar problemas para dormir y aumento de peso”, explicó Israel Cedeño, jefe nacional de Salud Poblacional.
El riesgo aumenta cuando el estrés se combina con hábitos alimenticios poco saludables, como saltarse comidas, consumir productos con elevados niveles de grasas y azúcares o mantener una dieta desequilibrada.
Estas prácticas pueden favorecer el incremento del colesterol y el desarrollo de aterosclerosis, una condición caracterizada por la acumulación de placas en las arterias que puede avanzar durante años sin provocar síntomas.
“El gran peligro de la aterosclerosis es que no da síntomas. Se puede pasar muchísimo tiempo sin ningún tipo de manifestación. Cuando la obstrucción es completa, el corazón, el cerebro u otros órganos dejan de recibir el flujo sanguíneo adecuado y aparecen las complicaciones”, explicó el cardiólogo Julio Effio.
Especialistas advierten que en Panamá es cada vez más frecuente atender a pacientes de alrededor de 40 años que han sufrido un infarto, lo que refuerza la necesidad de adoptar medidas preventivas desde edades tempranas.
Controlar el estrés, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física regularmente y acudir a chequeos médicos periódicos son algunas de las principales recomendaciones para reducir el riesgo cardiovascular y proteger la salud del corazón.
Con información de Kayra Saldaña