Héroes voluntarios de la invasión a Panamá mantienen vivo el recuerdo

Los héroes anónimos que dejó la invasión / TVN Noticias
Alfredo Mitre - Periodista
20 de diciembre 2015 - 19:36

Entre el 19 de diciembre de 1989 y el 3 de enero de 1990, los panameños vivieron momentos de mucha desesperación; pero entre tanta tragedia hubo un grupo de personas que se arriesgaron por hacer lo que una vez juraron, servir a su país, aún en las peores situaciones.

Eran casi las 12 medianoche del martes 19 de diciembre de 1989 cuando las balas, los proyectiles y las explosiones iluminaron parte de la ciudad de Panamá.

Se trataba del inicio de la “operación causa justa” con la que el ejército de los Estados Unidos de América (EUA) pondría fin a la dictadura en Panamá.

Vistas de los cuerpos amontonados, víctimas de la invasión
Vistas de los cuerpos amontonados, víctimas de la invasión

Paralelo a la situación política del país, los días siguientes al 20 de diciembre fueron cruciales. Los cuerpos de emergencia y servicios hospitalarios vivieron la más severa crisis de las últimas décadas.

En ese momento, Jorge Medina iniciaba su carrera como bombero voluntario precisamente en el cuartel Juan Antonio Guizado, el más cercano al área del combate.

“Comenzamos a atender a las víctimas con las ambulancias. Teníamos una sola y con los operadores salíamos a buscar de dos a tres personas heridas y muertas” dijo Medina.

Parecían pilas de sacos de papas amontonados uno sobre otros, ya no había dónde guardarlos” – Jorge Medina, bombero

Los cientos de voluntarios que presenciaron estos hechos aseguran que aún las imágenes no logran sacarlas de su mente y no olvidan los detalles de aquella noche.

La ciudad era una zona de guerra, a pesar de esto los rescatistas de la Cruz Roja, como Peter Findlay, trataban de auxiliar a las víctimas.

“Éramos cerca de 50 socorristas voluntarios, teníamos unos 5 o 6 vehículos y algunos otros de los que nos adueñamos, que posteriormente se devolvieron”, destacó Findlay.

Medina añadió que “gran parte de los que murieron fueron panameños civiles, no fueron militares estadounidenses. Eran panameños que transitaban por el área, otros que vivían en El Chorrillo”.

Los hospitales estaban a su máxima capacidad. En el Santo Tomás fueron pocos los médicos que acudieron al llamado natural de su oficio, entre ellos el doctor Humberto López Solanilla.

Se llenó la morgue. Habían más de 800 cadáveres y partes de cuerpo” dijo Solanilla.

Hace 26 años, la invasión del 20 de diciembre de 1989 a Panamá fue también la prueba de vocación y servicios de cientos de personas que expusieron sus vidas cumplieron su misión de ayudar a quien lo necesitara, aún durante la peor tragedia social en la historia reciente de Panamá.

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