Jóvenes con discapacidad, los más vulnerables ante el acoso escolar, advierte Senadis

El bullying no es un problema exclusivo de la niñez temprana, sino que puede extenderse hasta niveles superiores de educación, por lo que insistió en que se trata de un trabajo conjunto de toda la sociedad.

Llaman a familias y escuelas a actuar frente al incremento del bullying

El aumento de los casos de bullying en Panamá, incluyendo situaciones que han derivado en suicidios de estudiantes, ha encendido las alertas de las autoridades y organizaciones sociales.

Desde la Secretaría Nacional de Discapacidad (Senadis), advierten que esta problemática afecta con mayor impacto a las personas con discapacidad, quienes pueden ser hasta dos y tres veces más vulnerables.

La jefa de Cooperación Técnica Internacional de Senadis, Enock Menéndez, explicó que la institución ha reforzado sus esfuerzos de concienciación tras el acercamiento de organizaciones civiles que trabajan en la prevención del acoso escolar. Desde febrero, desarrollan iniciativas educativas que incluyen conferencias virtuales con especialistas internacionales, con el objetivo de sensibilizar a la población sobre las consecuencias de este fenómeno.

En estas acciones han participado agrupaciones como Somos Voz No Silencio, Ni Uno Más y la Fundación Valórate, en un intento por articular esfuerzos frente a una problemática que, según Menéndez, muchas veces no se reconoce o se minimiza, incluso dentro de los propios hogares.

La funcionaria advirtió que el bullying tiene efectos directos en la salud emocional de las víctimas, generando baja autoestima, deterioro de la salud mental y bajo rendimiento académico. En el caso de estudiantes con discapacidad, la situación puede agravarse al punto de provocar aislamiento y rechazo hacia los entornos educativos.

Esto es una bola de nieve que no podemos dejar que ruede”, alertó.

De acuerdo con Menéndez, muchos niños y jóvenes dejan de asistir a clases o evitan participar debido a la falta de aceptación por parte de sus compañeros, mientras que los padres enfrentan dificultades ante la falta de apoyo institucional en algunos casos.

Además, subrayó que el problema no solo involucra a víctimas y agresores, sino también a observadores que pueden jugar un papel clave para frenar estas conductas.

En ese sentido, insistió en la necesidad de reforzar valores como la empatía, el respeto y la tolerancia a la diversidad desde el hogar y los centros educativos.

La preocupación crece ante reportes recientes de suicidios vinculados al acoso escolar, incluyendo casos de jóvenes con discapacidad. Este escenario ha impulsado el llamado a aplicar con mayor firmeza la ley vigente, como la Ley 289 de 2022, reglamentada por el Decreto Ejecutivo 82 de 2024, que establecen medidas contra el maltrato físico, verbal, digital y psicológico.

Menéndez destacó la importancia de la detección temprana en las escuelas, señalando que una intervención oportuna por parte de docentes puede evitar consecuencias más graves. También hizo énfasis en el rol de las familias, recomendando fortalecer la comunicación con los hijos más allá de preguntas generales.

Reiteró que el bullying no es un problema exclusivo de la niñez temprana, sino que puede extenderse hasta niveles superiores de educación, por lo que insistió en que se trata de un trabajo conjunto de toda la sociedad.

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