Llamas del Deseo
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Ciudad de Panamá/Desde pequeño, Abimael Lozano soñaba con conquistar los cielos. Años después, ese anhelo se convirtió en una realidad: hoy es piloto de Copa Airlines y fue el encargado de trasladar a la Selección Nacional de Fútbol de Panamá rumbo al Mundial.
La historia de Abimael comenzó en Santiago de Veraguas, donde se graduó en 2010 del Instituto Urracá. Tras culminar sus estudios, se trasladó a la ciudad de Panamá en busca de nuevas oportunidades.
”Siempre tuvo sueños, tanto en la música como en sus aspiraciones profesionales. Al principio el quería ir a la academia de policía y creo que por ahí se encaminó a ser piloto, que era su visión”, destacó Sara Mendoza, docente de secundaria de Abimael.
Sus primeros pasos fueron lejos de la cabina de un avión. Trabajó en un restaurante de comida rápida mientras asistía a cursos de inglés del Instituto Nacional de Formación Profesional para el Desarrollo Humano (INADEH). Poco después llegó una oportunidad que lo acercaría a su sueño: empezó a trabajar en Copa Airlines realizando labores de limpieza de aeronaves.
Con esfuerzo y preparación logró avanzar dentro de la compañía, hasta convertirse en sobrecargo. Sin embargo, su verdadera meta siempre estuvo clara: ser piloto.
La perseverancia lo llevó a alcanzar esa meta y hoy surca los cielos del mundo representando a una aerolínea panameña.
Detrás de este logro también está la historia de su abuela, Magledis Guerra, quien fue uno de sus principales apoyos. Ella recuerda los sacrificios que hizo para ayudarlo a construir un futuro, incluso vendiendo tamales y bollos.
“Quería brindarle un futuro a mi nieto”, relató.
Como muestra de agradecimiento, Abimael decidió compartir sus logros con quien siempre creyó en él. Cuando cumplió su sueño, llevó a su abuela a conocer nuevos destinos; juntos han viajado a Argentina y Chile, y tienen planes de continuar recorriendo el mundo.
Originario de Pedrito de San Antonio, en Atalaya, Veraguas, Abimael Lozano se convirtió en un ejemplo de perseverancia, demostrando que los sueños de infancia pueden alcanzarse con esfuerzo y dedicación.
Con información de Ney Castillo