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Lourdes Moreno enfrentó la pandemia como personal de salud y como paciente

'Padecer la enfermedad te hace más humano'

La doctora Lourdes Moreno con su frase "equipo Panamá" se convirtió en una de las protagonistas más recordadas y queridas durante el primer año de la crisis sanitaria causada por el virus SARS-CoV-2. Quien saliera en las conferencias nocturnas para informar sobre la evolución de la pandemia, también se convirtió en paciente de la enfermedad.

Para ella no se trata de una crisis, sino de un gran desafío, del cual nunca imaginó que tendría la magnitud que ha tenido y generaría la situación tan difícil que el mundo ha vivido.

Moreno, quien fungía como jefa de epidemiología cuando inició la pandemia, contó que a través del Centro Nacional de Enlace para el Reglamento Sanitario Internacional se recibió la primera alerta de “algo desconocido que estaba sucediendo en Wuhan, China, y que había que mantenerse alerta”, y es allí donde inicia la vigilancia de toda la información que surgía a nivel internacional, como adecuaciones en aeropuertos para vigilar a pasajeros que habían estado en China y otras ciudades donde existía la enfermedad.

“La pandemia es dinámica, se van dando pasos y pasos. Desde un inicio hicimos monitoreo de viajeros y el seguimiento de sus contactos, aunque el término de trazabilidad se acuñó mucho después y con la entrada del ministro Sucre se hizo el nexo comunitario”, manifestó Moreno, destacando que gracias a eso la curva epidemiológica no fue explosiva como en otros países y se mantuvo en una planicie por muchas semanas.

Destacó que la decisión de cerrar actividades, ferias, escuelas y eventos deportivos permitió que el personal de salud se preparara y tomara mayor experiencia en el manejo de los casos.

“En Panamá, a pesar del gran número de casos acumulados, nunca vivimos escenarios de países vecinos que lamentablemente tuvieron muchas defunciones en las calles. El sistema nacional, tanto el Ministerio de Salud, como la Caja de Seguro Social y la salud privada dieron respuestas en todos los sentidos, y aunque nuestro sistema tuvo momentos muy apretados, buscamos los mecanismos necesarios para no dejar sin atención a ninguna persona por COVID-19”, resaltó.

Moreno también recordó cuando se hacía un mayor llamado de atención a los jóvenes, reconociendo que su comportamiento cambió e hicieron suyo el sentir de la pandemia, a tal punto que según la estadística de la estrategia hotel-hospital-albergues, de los más de 16 mil pacientes atendidos en febrero, el mayor porcentaje estaba en las edades de 20 a 31 años, lo que indica que por cuidar a sus familiares mayores elegían ir a estas instalaciones a realizar su aislamiento.

Extendió el llamado a las personas que se infectan del virus que confíen en esta estrategia y acepten ir a hoteles hospitales donde serán atendidos y si es necesario se le traslada a una instalación de salud de forma oportuna si presentan complicaciones.

De médico a paciente

Moreno resaltó que ha tenido la oportunidad de vivir la pandemia desde su postura como personal de salud, hasta como paciente de la enfermedad en forma aguda. “Esto es tan difícil porque es una enfermedad solitaria, realmente te cambia la vida, la forma de pensar y te hace ser más humano con las otras personas que lo padecen, porque puedes entender por lo que están pasando”, sostuvo.

La epidemióloga señaló que haber contraído la enfermedad fue muy difícil, pero saber que sus compañeros y colegas también iban partiendo o estaban en cuidados intensivos dejó huellas en el sistema de salud.

"Sí me cambió definitivamente, no sigues siendo el mismo físicamente, te afecta los órganos y las secuelas que puede dejar pueden ser permanentes o temporales. Hay que adaptarse, reinventarse y sobre todo no perder la fe”, sostuvo.

Aprovechó para agradecer a todas esas personas que en cuanto supieron que se había contagiado la apoyaron, aquellos que ni siquiera la conocían y que a través de redes sociales tuvieron una voz de aliento, una oración, y ese apoyo a su familia que fue algo que la motivó a salir adelante.

Moreno expresó que en ese momento se siente la necesidad de estar con otras personas, la necesidad de la persona enferma que no sabe de su familia, la impotencia del quehacer diario, la subsistencia familiar y el querer estar con otros familiares, recordando que tuvo una tía en cuidados intensivos y no pudo acompañarla.

“Son situaciones que te ponen a pensar que la vida es solo una y hay que vivirla de la mejor manera posible; sobre todo, ayudando a otros y haciendo el bien”, concluyó.

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