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Panamá/En medio de la creciente variabilidad climática que enfrenta el país, el Plan Nacional de Adaptación del Ministerio de Ambiente se posiciona como una de las principales herramientas para anticipar y responder a los impactos de estos cambios, especialmente ante la recurrencia de los llamados eventos climáticos como El Niño y La Niña.
René López, excoordinador del Plan Nacional de Adaptación de Mi Ambiente, explicó que incluso la forma de nombrar estos fenómenos ha evolucionado con el tiempo. “Hoy en día hablamos del evento niño o niña. Ya sabemos que no es un fenómeno, es un evento natural que se da periódicamente”, indicó.
De acuerdo con López, la variabilidad climática ha alterado los patrones tradicionales, dificultando establecer ciclos previsibles. “Hoy en día hablar de una frecuencia estable del evento (…) es bastante complicado”, sostuvo, al advertir que el cambio climático ha modificado la intensidad y frecuencia de estos eventos.
Uno de los principales indicadores que se monitorean para entender su impacto es el comportamiento de la temperatura del océano Pacífico. “Si hablamos de un incremento de temperatura de 0.5 grados, ya estamos hablando de un evento niño”, detalló.
El análisis no se limita a un solo punto geográfico, sino que abarca distintas zonas del Pacífico para medir su evolución. “Una vez incrementen estas temperaturas más allá de 0.5, entonces podemos hablar de un niño intenso, más intenso, o superniño”, explicó. Actualmente, los reportes internacionales reflejan un escenario de transición. “Actualmente (…) declaran fase neutra (…) se prevé entonces ya la entrada del niño en su máxima intensidad y se pueda prolongar varios meses más allá”, señaló.
Estos cambios ya tienen efectos visibles en actividades cotidianas, especialmente en la producción agropecuaria. “ (...) el tema de la producción agropecuaria”, indicó López, al destacar cómo los ciclos de siembra tradicionales han dejado de ser confiables.
Ante este panorama, el Ministerio de Ambiente (Mi Ambiente) ha desarrollado herramientas para planificar a largo plazo. “Desde el Ministerio desarrollamos lo que se conoce como los escenarios de cambio climático de Panamá”, explicó.
Estos escenarios están vinculados a un análisis más amplio de riesgos en el país. “Esta herramienta sirve para la planificación a largo plazo en diferentes sectores (…) podemos ver la vulnerabilidad en diferentes territorios”, añadió.
El impacto de estos eventos no es uniforme en todo el territorio. En el Pacífico predominan los periodos de sequía, mientras que en el Caribe se registra un aumento de las lluvias. “En el Pacífico hablamos de sequía, pero en el Caribe hablamos de exceso de lluvia”, detalló.
Esta dualidad obliga a una planificación integral que involucre a distintas instituciones del Estado. “Desde el Ministerio (…) estamos trabajando en esa línea. Cómo fortalecer las capacidades institucionales”, explicó.
El enfoque también incluye sectores clave como la salud y la infraestructura. “Trabajamos con el Ministerio de Salud en el desarrollo de un plan que permita adaptar”, indicó, al mencionar la necesidad de anticipar nuevas enfermedades y evaluar la vulnerabilidad de los servicios ante estos eventos.
Además, se prioriza la resiliencia de infraestructuras críticas. “Trabajamos en un plan de adaptación en infraestructura y una de esas infraestructuras críticas es la red vial”, puntualizó.