MiAmbiente detecta actividad agrícola, tala ilegal y construcción de un rancho en área protegida del Parque Volcán Barú

Uno de los elementos que más llamó la atención de los inspectores fue la forma en que se mantenían los cultivos: ocultos tras una franja de árboles, lo que impedía su visualización desde el exterior.

Actvidad agrícola y tala de árboles detectada dentro del Parque Nacional Volcán Barú / MiAmbiente

Chiriquí/Una intervención humana no autorizada fue detectada la mañana del 14 de febrero, dentro de los límites del Parque Nacional Volcán Barú, durante un recorrido de vigilancia realizado por guardaparques del Ministerio de Ambiente, con apoyo del Servicio Nacional de Fronteras.

El hallazgo se produjo cerca de las 10:50 a.m. en el sector de Las Cumbres, en el corregimiento de Cerro Punta, distrito de Tierras Altas, donde se identificaron tres globos de terreno intervenidos dentro del área protegida. En el sitio se constató la remoción del suelo y su uso para actividades agrícolas, además de labores de tala, socuela y aprovechamiento de madera, junto con la presencia de desechos peligrosos asociados al uso de agroquímicos.

Durante la inspección, las autoridades también detectaron la construcción de un rancho provisional de zinc, de aproximadamente 3 por 4 metros, así como la presencia de cuatro trabajadores realizando labores agrícolas. Al ser consultado, un hombre que se identificó como supuesto propietario del terreno aseguró que los cultivos existían desde hace varios años, aunque no presentó documentación que acreditara derecho de posesión o titularidad dentro del parque.

Uno de los elementos que más llamó la atención de los inspectores fue la forma en que se mantenían los cultivos: ocultos tras una franja de árboles, lo que impedía su visualización desde el exterior. Este patrón, según lo observado en campo, apuntaría a un intento de encubrimiento de las actividades desarrolladas en una zona con régimen especial de protección.

La zona intervenida alberga especies de alto valor ecológico, entre ellas aves como el Pibí occidental (Contopus sordidulus), la Candelita acollarada (Myioborus torquatus) y el Carpintero serranero (Leuconotopicus villosus), cuya presencia evidencia la sensibilidad ambiental del área afectada.

Los impactos identificados incluyen pérdida de cobertura vegetal, alteración del suelo, riesgo de contaminación de fuentes de agua, erosión hídrica y la posible extracción y comercialización de madera ilegal. Ante estos hechos, se informó que el caso será remitido a la Fiscalía correspondiente, al tratarse de una intervención incompatible con la categoría de parque nacional.

Las sanciones que se aplican en este tipo de situaciones se fundamentan en las siguientes normativas:

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